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Sociedad

REPORTAJE El drama de los menores acusados de brujería en Togo

Agencias
@DiarioSigloXXI
sábado, 8 de noviembre de 2014, 12:17 h (CET)
- Misiones salesianas sensibiliza sobre esa práctica con el documental 'Yo no soy bruja’

MADRID, 08 (SERVIMEDIA/LAURA VALLEJO)



Cientos de niños y niñas son acusados de brujería cada año en Togo y sufren agresiones y malos tratos debido a ello. Misiones Salesianas acoge a pequeños víctimas de estas supersticiones en su centro de la región togolesa de Kara. El documental ‘Yo no soy bruja’ retrata la dura historia de dos de esas niñas.

Un grupo de chicas la atacaron a la salida del colegio porque “tuvo un malentendido con una de ellas cuando cogía agua. Les dije que les pegaría. Pasó algún tiempo y una de ellas enfermó. Después me acusaron de brujería”, lamenta Rosalie, una niña que lleva cuatro años viviendo en el Centro Don Bosco de Misiones Salesianas en la localidad de Kara, en Togo.

La juzgaron ante todo su pueblo por esos hechos, y le iban a hacer beber un remedio para comprobar si de verdad era bruja. “Si era inocente, viviría, pero si no, me moriría”, explica Rosalie. Fue entonces cuando pidió ayuda a los Misioneros Salesianos. “Envié al párroco para que fuera a recogerla y la trajera a nuestro refugio”, recuerda José Luis de la Fuente, director del Centro Don Bosco .

A Georgette le abrasó las manos con agua hirviendo su madrastra. Su madre la abandonó cuando tenía cuatro años y por eso vivía con su padre, que luego se casó con otra mujer. “Yo era la que me ocupaba de hacer todo en casa. Me pegaban por todo”, dice la pequeña, a la que su padre llegó a dejar atada al sol para que confesara que era bruja.

El documental 'Yo no soy bruja', dirigido por Rául de la Fuente, plasma la historia de estas dos niñas en el marco de la campaña lanzada por Misiones Salesianas con el mismo nombre para sensibilizar sobre este problema a la comunidad internacional. Puede verse en http://www.misionessalesianas.org/.

NIÑOS DIFERENTES

“A menudo la brujería resalta lo negativo. Se debe a la envidia de la gente y está ligada a la pobreza”, explica Pyalo Padakale, animadora del Centro Don Bosco. Para el misionero de la Fuente “consiste en una serie de creencias bastante bien estructuradas y compartidas por una sociedad”, es una forma de buscar culpables para la enfermedad y la muerte. “Lo malo es que las élites intelectuales creen en esos mundos invisibles, en estas místicas, pero yo no creo que un niño haya hecho un pacto con el mal. Es imposible”.

Declarar brujos a los hijos, también es una manera de deshacerse de los de parejas anteriores, “al ser la familia africana un poco más desestructurada”, añade el religioso.

“Los niños que nosotros acogemos suelen ser muy inteligentes, los primeros en la escuela. Progresan mientras otros no lo hacen, y por eso les acusan de ser brujos”, subraya el misionero. Es el caso de Georgette, fue la segunda de su promoción. “En su familia era la única que avanzaba, posiblemente por eso su madrastra la acusó de bruja y, para comprobarlo, le metió las manos en agua hirviendo”, denuncia. En otros casos, simplemente se trata de niños diferentes “introvertidos, silenciosos, que mienten más, son violentos o roban”, lo que también les puede acarrear esa acusación, según de la Fuente.

Por eso, en el hogar de Misiones Salesianas en Kara una de las prioridades es dar cariño a los menores que han vivido esas situaciones, que son casi la mitad del centenar que tienen acogidos. De ese modo “empiezan a sentirse valorados en una masa social, crece su autoestima y llegan a decir ‘yo no soy brujo’”, asegura el religioso. Cuando son mayores les ofrecen formación profesional y buscan familiares que puedan acogerlos.

Gracias a esa ayuda, Rosalie tiene ahora por objetivo ser un día contable. “Me siento bien en el hogar, he aprendido a vivir en sociedad, mi vida y mi educación han mejorado”, mientras que Georgette sueña con “ser embajadora de Togo en Alemania”. “Cuando llegué no me habituaba a las otras niñas, pero ahora me lo paso muy bien”, reconoce la pequeña.

Para de la Fuente , estos niños a los que “la sociedad destroza” son “los mejores del mundo” y considera que los años que ha dedicado a ayudarles –lleva haciéndolo desde 2005– han sido “los mejores” de su vida.

Misiones Salesianas ofrece en su web el informe 'Niños acusados de brujería en la región de Kara', elaborado por Patricia Rodríguez, su responsable de Proyectos, donde se plasma en detalle el impacto de estas supersticiones en países africanos como Togo.

INTERESES ECONÓMICOS

“Tengo un don que me permite saber si un niño es brujo. Un niño poseído por el diablo no es un ser humano”, dice uno de los ‘charlatanes’ que aparece en el documental 'Yo no soy bruja'.

Estos supuestos ‘sanadores’ tienen gran relevancia en la sociedad de países como Togo, pero lo que en realidad hacen es destrozar a los niños “psicológica y físicamente para ganar mucho dinero”, denuncia el misionero José Luis de la Fuente.

A pesar de las atrocidades que muchas familias han cometido con sus propios hijos por considerarles brujos, muchos niños quieren volver a ver sus padres. “Yo les digo que se esperen a tener un diploma porque entonces les van a respetar por interés económico. Si llevan a sus padres dinero, les van a perdonar y van a decir que el ‘charlatán’ se equivocó”, subraya el misionero.

En 2013, casi un millar de niños y niñas fueron acusados de brujería sólo en la región togolesa de Kara.

(SERVIMEDIA) 08-NOV-14 LVR/gja
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