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Sociedad

ENTREVISTA “La inclusión laboral es una oportunidad para que las personas con discapacidad vivamos una vida normal”

Agencias
@DiarioSigloXXI
sábado, 1 de noviembre de 2014, 10:18 h (CET)
Patric Maher, presidente de Workbility International

MADRID, 01 (SERVIMEDIA)



Ni él ni ninguno de sus familiares tiene discapacidad, pero Patrick Maher, el presidente de Workability International (WI), tuvo muy claro, ya desde mediados de los años 70, que su destino era trabajar con y para las personas con discapacidad. Razones, muchas: empatía, pasión, sentido del compromiso, necesidad de implicarse con el prójimo, pero también porque su trabajo, admite con una pizca de orgullo, tanto en WI como en como en National Disability Services, entidad que también dirige, tiene significado y sentido.

¿Cuál es el balance de la Conferencia Workability International 2014 celebrada la semana pasada en Madrid?

Este año hemos tenido representantes de más de 20 países hablando de un único tema: crear empleo para personas con discapacidad. Hay muchas diferencias entre ellos respecto a las leyes que rigen en cada país y también diferentes objetivos. A veces, los gobiernos creen que no tiene que interferir ni ayudar en la creación de puestos de trabajo para las personas con discapacidad de su país sino que tiene que ser el propio mercado el que los cree. Otros, sin embargo, opinan que es su responsabilidad, pero lo único que hacen es, simplemente, dan dinero para que el problema desaparezca. Lo mejor es el equilibrio entre estas dos opciones.



¿Es esta su opinión propia o es la de Workability International (WI)?

Es mi opinión, pero Workability International siente de la misma manera porque en el justo medio siempre está la virtud. No queremos que los empleos de las personas con discapacidad se consideren desde la perspectiva de la Seguridad Social sino desde la inclusión social o, como decimos en Australia, como una oportunidad para las personas con discapacidad de vivir una vida ordinaria. Todo lo que necesitamos es vivir una vida normal.

Y eso se consigue encontrando el equilibrio entre, primero, los gobiernos, consiguiendo que sean socialmente responsables, segundo, asegurándonos de que las personas con discapacidad que necesiten ayudan para conseguir un empleo la consigan y, por último y sobre todo, asegurándonos también de que hacemos todo lo necesario para que las personas con discapacidad sean autosuficientes. La dignidad de las personas autosuficientes proviene de cuidarse así mismo a través del trabajo y la consecución de sus propios ingresos.



Luego en lugar de la caridad, lo que es importante es enseñar a las personas con discapacidad a que resuelvan ellos mismos su existencia y que obtengan beneficios de su propio trabajo para sentirse bien y llevar una vida normal.

Eso es. Y que las empresas, fundaciones u organizaciones como el grupo de empresas de la ONCE y su Fundación o en la que yo trabajo en en Australia, National Disability Services, se muevan cada vez más y más hacia la idea de que el negocio es lo primero. Hay que encontrar lo que se demanda en el mercado para crear la oportunidad de empleo. Pero no queremos trabajos de escaso valor, queremos trabajos de valor.



¿Sabe algún país que en estos momentos esté realizando precisamente eso: crear puestos de trabajo de valor para personas con discapacidad?

Por supuesto. Está pasando aquí en España, en los EEUU, en Australia, creo que en la mayor parte de Europa... pero, aún más importante, está pasando en varios países de Asia también.



Pero también existen entidades que lo hacen al revés. Primero cogen los fondos y luego crean el puesto de empleo. ¿O no?

Sí, sí. Es cierto. En Europa se plantean muchos desafíos que personalmente no entiendo porque procedo de Australia. Hay un montón de países tratando de desarrollar un sistema común y les felicito y les deseo suerte al gran equipo que trabaja en Bruselas tratando de hacer que sea posible la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Pero tal y como lo vemos en Australia, invertir dinero en el problema no tiene porqué ser necesariamente la mejor manera de resolverlo.



Bangladés, Nepal... estos países pobres o en vías de desarrollo que también han estado en Madrid compartiéndose. ¿Qué pueden obtener en este tipo de jornadas?

Lo primero es que mediante estos encuentros llegan a comprender que lo más importante es la inclusión social y laboral de la persona. La dignidad les llega a través de la realización de un trabajo sin importan la envergadura del mismo porque les da un estatus dentro de la comunidad y de la familia gracias a su contribución económica. La actividad más pequeña en la aldea más pequeña de Bangladés es algo muy positivo y, de ese modo, crean dignidad y la cultura de que las personas con discapacidad pueden trabajar, debería permitírseles trabajar y ser válidos y valiosos para realizar su trabajo.



¿Está de acuerdo conmigo en que las personas con enfermedad mental son las más discriminadas a la hora de incluirlas laboral y socialmente?

Sí, pero no creo que sea intencionado. En Australia les llamamos ‘the black dog’. Pero su discriminación no es intencionada, repito, es más bien porque la gente no entiende los problemas de salud mental. Si alguien ve a otra persona en una silla de ruedas te dirá que entiende su situación. Pero si ve a alguien en el vagón del tren hablando solo, no le va a entender.



Pero respecto al empleo para las personas con problemas de salud mental. Resulta que pueden estar un lustro estables y no cogerse baja alguna o, de pronto, en dos años, tener dos bajas de varios meses cada una. ¿Qué hacer ante esta situación?

Es un desafío. Pero no es imposible incluirles social y laboralmente. Las enfermedades mentales son episódicas por naturaleza. Pero la persona con problemas de salud mental, cada vez más, saben lo que tienen que hacer, cuándo y cómo para tener una vida normal.



¿Qué idea de todo lo acontecido en la Conferencia Workability International 2014 se lleva a casa?

Aquí lo tengo, apuntado en esta libreta para probar que es cierto. Me llevo a Australia la idea de crear una certificación a las empresas y entidades responsables para intentar desarrollarlo allí. Si hacemos algo así en mi país, podemos dar la oportunidad a las empresas a que sean voluntariamente socialmente responsables.



¿Cuál es la reflexión que ha debatido con más insistencia entre los expertos en inclusión laboral para personas con discapacidad?

Siempre hemos querido que el gobierno no nos dé dinero en lugar de que inviertan en negocios nuestros porque, realmente, podemos contribuir a la economía de nuestros respectivos países. Es mejor tener trabajando a las personas con discapacidad que sentados en sus casas sin hacer nada y recibiendo una pensión. La mayoría de las entidades que representamos en WI desarrollamos empresas con esta última intención. Como decía al principio, hay que encontrar lo que se demanda en el mercado para crear la oportunidad de empleo.



Sin embargo, un participante ha criticado que en WI se defienda tanto que hay que depender menos de los subsidios de los gobiernos aludiendo a que también los gobiernos invierten en otros sectores y consiguen buenos fines...

En Australia tenemos también ayudas para las personas con discapacidad que cuestan al gobierno 22 billones de dólares al año. Se pierde mucho dinero apoyando a las personas con discapacidad a través de pensiones porque esto no crea empleos, ni financia lo que llamamos intervenciones tempranas para que aprendamos a vivir una vida ordinaria, normal. Lo que queremos son oportunidades reales para que no se nos etiquete ni clasifique y para ser personas normales dentro de la sociedad.



¿Son en estas intervenciones tempranas en las que deberían invertir los gobiernos?

Claro. En la educación para que las personas con discapacidad puedan acceder a ella, en la propia accesibilidad universal... Si tienes un niño con autismo y te das cuenta cuando cumple dos años, hay que empezar a trabajar desde ese momento, no cuando el chaval tenga 15 o 16.



¿Se ha enriquecido la agenda social de las personas representantes del movimiento internacional de la discapacidad en WI?

Absolutamente, sí. Pero es importante decir que WI tiene una red de trabajo fantástica. Hace 10 años, en Edimburgo, en la conferencia que celebramos allí en 2004, tuve una idea que me llevé a Australia. Allí hablé con los ministros de entonces, les gustó la idea, llamé a Bob Chamberlin, presidente de SourceAmerica y vicepresidente hoy de WI, para que hablara con los gobernantes y logramos que invirtieran en un negocio que, desde el principio, facturó 10 millones de dólares en ventas y ha creado 400 nuevos puestos de trabajo para personas con discapacidad. Comenzó en un estado australiano y luego se hizo a nivel nacional. Y no le costó al gobierno nada. Es decir, después de una inversión inicial el negocio se hizo rentable e independiente.

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