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Sociedad

(Reportaje) Ordenadores que entienden la ambigüedad y la ironía del lenguaje humano

Agencias
@DiarioSigloXXI
viernes, 2 de mayo de 2014, 12:07 h (CET)
- Investigaciones del centro tecnológico vasco BCBL ponen un paso más cerca la comunicación entre el hombre y las computadoras

MADRID, 02 (SERVIMEDIA)



Blair Armstrong, un investigador canadiense del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), ha publicado recientemente cinco investigaciones que tienen por objetivo que los ordenadores lleguen a comunicarse un día con el hombre, pero también entender mejor cómo funciona el cerebro humano.

El objetivo de los trabajos liderados por este investigador del BCBL, un centro internacional de investigación interdisciplinar para el estudio de la cognición, el cerebro y el lenguaje con sede en San Sebastián, es estudiar un aspecto muy complejo de la relación entre el cerebro y el lenguaje, como la ambigüedad de las palabras, con el fin de que los ordenadores puedan entender mejor los equívocos, dobles sentidos e ironías de la comunicación entre humanos.

Sus investigaciones se basan en una combinación de neurociencia, psicología y computación, una modalidad denominada “ciencia computacional cognitiva”.

El trabajo de Armstrong también supone un nuevo paso en la creación de la web semántica en la que los buscadores serán más capaces de entender los equívocos, dobles sentidos e ironías de la manera natural de comunicación entre humanos.

“El cerebro es muy bueno y rápido en procesar el significado general de una palabra, pero necesita mucho más tiempo para procesar su significado específico”, según Armstrong, pero “la ambigüedad puede facilitar o dificultar la comprensión de un mensaje”, añade.

"Por eso, las palabras ambiguas como “pico”, que puede referirse a una montaña o a la boca de un ave, por ejemplo, son más fáciles de procesar inicialmente para las personas que otras que sólo tienen una interpretación”, explica el investigador. Por el contrario, si se trata de un significado muy específico de una palabra, por ejemplo, un “banco” de peces, particularmente en palabras con significados muy diversos, las personas tardan más en procesar el mensaje.

Por esta razón, mientras para el lenguaje humano la ambigüedad puede ser un factor positivo, si se trata del sentido general de una palabra, para los ordenadores la ambigüedad resulta una tarea muy complicada.

ENTENDIENDO MEJOR EL CEREBRO HUMANO

Dadas éstas y otras contradicciones que los datos de anteriores investigaciones habían proporcionado sobre algunos mecanismos cerebrales, Armstrong y sus compañeros del BCBL propusieron un nuevo modelo de estudio de la ambigüedad de las palabras que aborda el problema con un enfoque hacia la complejidad.

La idea es que a veces las maneras sencillas de describir un fenómeno no aportan mucho sobre la forma en la que el cerebro funciona realmente. Por eso, el equipo del científico canadiense ha construido una teoría sensible a la manera en la que el cerebro procesa la información. Este nuevo modelo de estudio aporta una teoría unificadora que ayuda a entender muchos procesos diferentes en el cerebro.

Así, según el investigador del BCBL, “la combinación de diversas disciplinas permite explicar muchos de los complejos y frecuentemente contradictorios efectos que se observan en los diferentes experimentos. Por ejemplo, ayuda a entender cómo y por qué el cerebro es capaz de procesar palabras ambiguas de manera muy eficiente, ya que este modelo explica la manera en la que el cerebro va gradualmente resolviendo la ambigüedad.”

Este nuevo método de estudio también aporta una teoría unificadora que contribuye a mejorar la comprensión de muchos procesos diferentes en el cerebro, entre ellos el bilingüismo o el cambio en las habilidades lingüísticas a medida que se envejece, señala el BCBL.

Por ello, otro de sus objetivos es aprender la manera óptima de enseñarle habilidades nuevas al cerebro, por ejemplo, en el aprendizaje de idiomas o en la enseñanza de competencias básicas después de problemas de salud como un infarto cerebral.

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