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Nacional

Suárez. El funeral de Estado apela a la "concordia" de Suárez para evitar otra guerra civil

Agencias
@DiarioSigloXXI
lunes, 31 de marzo de 2014, 21:07 h (CET)
- Obiang saluda al Rey y Rajoy antes de empezar la ceremonia

- Zapatero y Aznar conversan de forma distendida delante del Gobierno de Rajoy

MADRID, 31 (SERVIMEDIA)



El funeral de Estado por el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez reivindicó este lunes su capacidad de "concordia" y pidió mantenerla "ahora y siempre" para evitar que en España vuelva a producirse otra guerra civil.

Este fue el principal mensaje que lanzó el arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, durante la homilía de la ceremonia religiosa que acogió la Catedral de la Almudena, con presencia de los Reyes de España, los Príncipes de Asturias, casi todo el Gobierno al completo y más de 300 autoridades nacionales y extranjeras.

La misa, que duró 62 minutos desde el rito de entrada hasta la bendición final, contó con la participación de uno de los nietos de Suárez en la Primera Lectura y del presidente de la Conferencia Episcopal, el obispo de Valladolid, Ricardo Blázquez.

Rouco Varela presidió la ceremonia y sacó a relucir los valores cristianos de Suárez, especialmente en su contribución determinante para que la Transición a la democracia fuera posible.

"La concordia fue posible con él. ¿Por qué no ha de serlo también ahora y siempre en la vida de los españoles, de sus familiares y de sus comunidades históricas?", se preguntó.

Rouco Varela afirmó que el primer presidente del Gobierno de la democracia "buscó y prácticó tenaz y generosamente la reconciliación en los ámbitos más delicados de la vida política y social de aquella España que quería superar para siempre la Guerra Civil: los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar".

Además, subrayó que siempre "sirvió a los españoles con rectitud y fortaleza ejemplares en uno de los momentos más cruciales y delicados de su historia contemporanea", en un comportamiento propio de personas con una arraigada fe cristiana.

"Es la nobleza de corazón de tantos creyentes y de tanta gente sencilla y de buena voluntad que se expresó espontáneamente desfilando en largas e interminables colas ante su cadáver para rendirle un último homenaje de reconocimiento a su persona y que se manifiesta, sobre todo ahora, en la oración por él y, cómo no, también por España", añadió en recuerdo a la capilla ardiente en el Congreso de los Diputados de la semana pasada, por la que transcurrieron unos 30.000 ciudadanos.

MÁS DE 300 INVITADOS

La familia de Adolfo Suárez ocupó la gran parte de los bancos de la nave central del templo. Delante de ellos, justo frente al altar, se colocaron cuatro sillas habilitadas especialmente para los Reyes de España y los Príncipes de Asturias.

El Gobierno casi al completo y las autoridades nacionales ocuparon la nave lateral izquierda, mientras que las autoridades extranjeras se posicionaron en la nave central derecha. En total, hubo más de 300 autoridades que, finalizada la misa, se quedaron a dar el pésame a la familia de Suárez.

Rajoy acudió junto a su mujer, Elvira Fernández, y casi todo sus ministros al funeral de Estado. Sólo faltó el titular de Economía, Luis de Guindos, de viaje fuera de España por una cumbre del Ecofin de la UE.

Entre las autoridades del Estado, estuvieron presentes el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los del Congreso y el Senado, Jesús Posada y Pío García-Escudero; el del Tribunal Constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, y el del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes.

En primera fila estaban los tres expresidentes del Gobierno, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Estos dos últimos estuvieron sentados codo con codo y conversaron de forma amistosa durante unos minutos antes de iniciarse la ceremonia.

En la otra nave, se situaron las autoridades extranjeras, con el presidente de la República de Guinea Ecuatorial, el dictador Teodoro Obiang, a la cabeza, ya que fue el único jefe de Estado en asistir.

En la misma zona, pero en otra bancada paralela, estuvieron el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; el viceprimer ministro de Reino Unido, Nick Clegg; y el primer ministro de Marruecos, Abdelilah Benkirán.

Por detrás de ellos se acumulaban el resto de los invitados internacionales, entre los que destacan el presidente del Senado de la República Francesa, Jean-Pierre Bel; el viceprimer ministro de Portugal, Paulo Portas; el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, y el viceprimer ministro de Bulgaria, Tsvetan Tsvetanov.

Representando a Estados Unidos, asistieron al funeral de Estado el secretario de Estado de la Armada, Ray Mabus, y el senador Robert Graham. Además, acudieron el expresidente de Colombia Álvaro Uribe; el vicepresidente de la República Argentina, Amado Boudou, y el vicecanciller de Cuba.

Antes de comenzar el funeral de Estado, tanto el Rey como el presidente del Gobierno saludaron uno por uno a los invitados extranjeros, incluido Obiang, pero lo hicieron en un lugar alejados de los medios de comunicación, sin que las cámaras de televisión pudieran dar fe de ello.

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