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Columna de opinión

¡A las urnas, ciudadanos!

Antonio Pérez Henares Antonio Pérez Henares
martes, 12 de febrero de 2019, 08:01 h (CET)
MADRID, 11 (OTR/PRESS) La semana negra del sanchismo acabó con una inmensa manifestación en Madrid. Sí. Lo demuestran las imágenes, aunque ni en ellas se puede llegar a percibir la potencia de la movilización pues calles aledañas como Serrano, Goya, Génova y la propia Castellana, casi hasta Gregorio Marañón, y Recoletos hacia abajo, estaban también llenas al igual que otras menores.

Con una plaza de Colón llena de calvas he visto estimar en centenares de miles a los asistentes. Y creo que esta es la primera vez que se ha dado el caso de que los convocantes estimen los que hubo en cifra menor a la que posiblemente acudió. Desde luego más de 200.000 personas. Por parte del Gobierno, y sus voceros mediáticos, la consigna, bastante estúpida por cierto, pues nada hay más ridículo que el autoengaño, de rebajar la asistencia a cifras obscenamente irrisorias y que se caen ante una foto de móvil, no refleja sino la postración y canguelo ante al pueblo español, que habrá de reflejarse en las urnas más pronto o más tarde. Inevitablemente en municipales y autonómicas. El pretender borrar, estilo Stalin, a quienes acudieron a la cita no hará sino movilizarlos aún más y eso se nota en la conquista, no solo de la calle, que el izquierdismo consideraba de su exclusiva propiedad, sino de la batalla que han comenzado a ganar en un terreno, el de las redes sociales, donde antes estaban en clara desventaja.

El sanchismo y sus aliados podemitas también perdieron otra lid. La de pretender marcar con el anatema de fascistas a todo aquel que se asomara por allí. Pero para desesperación de los buscadores empeñados en grabar como prueba de culpabilidad al "pollo" de la "facha" no hubo manera ya que el enorme gentío iba arropado y exhibía una a sola bandera, la de todos, la constitucional, la de España. Y que si algo caracterizó la gran concentración fue la absoluta tranquilidad, el sosiego y la absoluta falta de incidentes y de desperfecto alguno en el mobiliario urbano. Lo que lleva a otra pregunta. ¿Quienes les insultan, qué banderas suelen enarbolar en sus manifestaciones? Pues todas menos ella, que parece estarles prohibida. Y de altercados, ataques a la policía y desperfectos mejor ni hablamos. No son conscientes, pero el Gri-Gri, la medicina del brujo, para espantar votos con el sambenito de extrema derecha está perdiendo todo su poder y va a tener cuasi nula utilidad en urna.

Culmina la concentración en Colón una semana donde el clamor popular y hasta el rechinar de su propio partido, han obligado a recular en su traición a Sánchez, ahora amorcillado en tablas. La derrota del sanchismo ha sido durísima y puede que hasta letal para su obcecada y personal ambición de agotar la legislatura. Sánchez arrastró la dignidad de España, las instituciones y la Constitución ante el separatismo hasta el último minuto. La propuesta final era de absoluta humillación y vergüenza. El Gobierno, encarnado en Carmen Calvo, un patético espantajo. El colmo, previsible y lógico, rebosó y los separatistas encima le escupen, ni se dignan a contestar y le dicen lo que todos, y él también pero hace como que no para seguir, sabemos que el chantaje es hasta el final y es total: rendición y sedición.

Y fue entonces, y solo entonces, achicharrados ya, cuando Sánchez y Calvo, tras ser rechazadas sus genuflexiones, ofrendas y cesiones, van se nos proclaman dignos, firmes y patriotas. Leales a la Constitución y los defensores máximos del Estado, de la ley y de la Justicia. Pero ya no cuela. No. Ya no hay quien se lo trague y no se lo tragará. Y si lo anterior, la felonía de arrastrarse ante los separatistas no ha sido error sino traición, este sí que ha sido, el no medir ni el tiempo ni las consecuencias, un terrible error.

Y por ello las urnas le aterran, por ello puede esperarse cualquier cosa antes que tener que ceder en su obcecación. Ha cogido, aunque le viene de antiguo y las dos anteriores veces, verdadero canguelo a las urnas, al voto, o sea al pueblo soberano. Porque el que menos se cree las encuestas de Tezanos y los datos "oficiales" de la manifestación es él. Es quién mejor sabe que son mentira cochina. Por él no, pero las gentes, la inmensa mayoría de los españoles, sí quieren ir a votar y que cumpla, al menos, una cosa que comprometió, elecciones "cuanto antes". Que es en extremo inaudito que aquellos a quienes se hartan de llamar "fachas" tengan como demanda mayor el poder ir a votar. Pero así es y en adelante a más irá. ¡A las urnas, ciudadanos!

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