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La charca, llena de ranas

Isaías Lafuente Isaías Lafuente
jueves, 20 de abril de 2017, 08:00 h (CET)
MADRID, 19 (OTR/PRESS) La Audiencia Nacional ha citado a declarar a Mariano Rajoy como testigo en el juicio por el caso Gürtel. Su comparecencia había sido pedida en dos ocasiones y a la tercera fue la vencida, a pesar de la oposición de la fiscal que vino a decir que su declaración, a estas alturas, era innecesaria e irrelevante porque la instrucción ya ha documentado suficientemente los delitos que van a ser juzgados. Y es posible que sea así, pero entonces las preguntas son otras. ¿Por qué la fiscalía no lo ha llamado antes, por qué la búsqueda de testigos terminaba siempre en los umbrales del despacho de Mariano Rajoy, qué tiene él que no tengan los otros secretarios generales del PP que sí fueron llamados para preguntarles unas cuantas cositas sobre cómo se pudo armar una trama delictiva en el partido del que ellos eran dirigentes?

Rajoy acudirá a declarar como testigo y eso le obliga a decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Y eso es lo que la sociedad lleva esperando desde hace años del PP, que articule un relato creíble sobre cómo prosperó tan eficazmente la corrupción en algunos de los despachos del partido y de las instituciones en las que gobernaron. Y que señale definitivamente y exija responsabilidades políticas a quienes por acción u omisión, por indecencia o por mera incompetencia en el casting político, tuvieron tan poco olfato que se les coló lo más fétido del género humano: aquellos capaces de enriquecerse a costa de los conciudadanos que les dieron su confianza a través del voto.

Y Mariano Rajoy acumula responsabilidades políticas en esa materia, con la agravante de que puso la mano en el fuego por dirigentes corruptos a pesar de que las evidencias de sus delitos se acumulaban. Recordamos el "nadie podrá probar*", recordamos los elogios al gobierno de Matas que él quería para España, recordamos lo de que la Gürtel no era una trama del PP sino contra el PP... La misma actitud que mantuvo Esperanza Aguirre. Su heredero en la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha sido detenido acusado de una ristra de delitos que hacen temblar: prevaricación, malversación, cohecho, blanqueo, fraude, falsificación documental y organización criminal. Cuando fue encarcelado Francisco Granados y se desvivía en elogios por el ahora detenido dijo que es que el primero le había salido rana. Un caso aislado, vamos. Pero por lo que se ve, las ranas prosperaron muy eficazmente en la charca de Aguirre. Y ella sigue siendo portavoz de su partido en el primer ayuntamiento de España.

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