|
MADRID, 4 (OTR/PRESS) Hay medidas que por sí mismas valen más que una tesis doctoral. ElGobierno de la Generalitat ha acordado suprimir la merienda de losinternos en sus cárceles, además de suprimir los pequeños esfuerzospor mejorar el menú en los días centrales de la Navidad. No se meocurre medida más cutre ni castigo más cruel. Para una persona privada de libertad, la merienda es algo más que una de las comidas de cada día. La rutina carcelaria es mucho más severa que la de un internado, de los de antes, en donde el día tenía un ritmo acomodado por las comidas. Esa rutina separaba el tedio del
estudio y la espera para recogerse en la cama. Suprimir la merienda es motivo suficiente para una revuelta o protesta porque además de que es sabido que la alimentación en la cárcel no es ni abundante ni excelsa, significa quitar algo que se tenía y romper ritmo del horario del recurso como un castigo añadido.
Da la impresión de que enunciada la solución de la crisis provocada por los banqueros mediante la inyección casi sin límites de capital en las entidades que llevaron al desahucio, la guadaña de los recortes se seguirá aplicando sobre el cuello de los más humildes.
Los más fanáticos defensores de la ofensiva contra los pobres diránque los presos son culpables de sus fechorías y por ello gozan de lafalta de libertad. Cierto, dicho de modo más científico; pero ningunacondena de privación de libertad tiene que tener el añadido de uncastigo extra. Quitar la merienda, lo es sin duda; pero como símbolode desconsideración y de sanción, es insoportable. Traeráconsecuencias y muchos problemas. Mariano Rajoy ha dicho que va a pisar el acelerador de su agendareformista. Es una falacia: lo que va a hacer es implementar loscastigos y los recortes sobre la parte más indefensa de la población.Los ejecutivos de los bancos han solucionado el problema que elloscrearon en sus entidades sin devolver un euro de sus sobresueldosobscenos. Resuelto el problema de liquidez bancaria, los recortes seimplementarán sobre una ciudadanía anestesiada por la dureza de lacrisis y entretenida por las glorias de la selección de fútbol.Tenemos lo que permitimos que nos apliquen.
|