- En sus segundas declaraciones tras el estallido del conflicto, el dirigente dijo que los manifestantes son "ratas y mercenarios"
MADRID, 22 (OTR/PRESS) No dimitirá. No dejará Libia. Luchará (desde su escondite) "hasta la última gota de sangre" y morirá en su tierra, "como un mártir". Aunque se quede solo (también lo abandonó su titular de Interior, Abdulá Younis), el dirigente continuará en sus trece. Incluso habló en tercera persona en la que fue su segunda intervención televisiva en menos de 24 horas: "Muamar Gadafi no es el presidente, es el líder de la revolución"; "Muamar Gadafi no es una persona normal a la que se pueda envenenar"; "todos aquellos que queréis a Muamar Gadafi, salid a las calles, no les temáis". De este modo, el dictador instaba a sus seguidores a no tener miedo a los sublevados, a quienes dedicó todo tipo de "bondades". "Ratas y mercenarios", "traidores y cobardes" y consumidores de "drogas alucinógenas" son sólo algunos ejemplos.
"Yo no voy a abandonar esta tierra, moriré aquí, como un mártir". Así anunció el dictador su "no dimisión" en su segunda comparecencia televisiva desde que estallase el conflicto libio. La resolución de los levantamientos similares en Egipto y Túnez y los destinos de Hosni Mubarak y Zine Al Abidine Ben Alí no le asustan, porque "Muamar Gadafi no es una persona normal a la que se pueda envenenar (...) o contra la que se pueda llevar a cabo una revolución".
Éste no fue el único momento del discurso en el que el libio recurrió a la tercera persona para hablar de sí mismo. Y es que "Muamar Gadafi no es el presidente, es el líder de la revolución", en un contexto en el que "revolución significa sacrificio hasta el final de tu vida".
"Lucharé hasta la última gota con el pueblo detrás de mí", corroboró antes de instar a ese sector del pueblo del que hablaba a dejarlo todo para defenderle: "A partir de mañana, familias, coged a vuestros hijos, dejad vuestros hogares. Todos aquellos que queréis a Muamar Gadafi, salid a las calles, asegurad las calles, no les temáis". Es más: "Perseguidlos, detenedlos, entregadlos a las fuerzas de seguridad".
Se refería a los manifestantes, a quienes definió como "ratas y mercenarios", "traidores y cobardes", consumidores de "drogas alucinógenas" y "terroristas", entre otras "bondades". Según el dirigente, el objetivo de los sublevados es "humillar" a Libia y convertirla en un estado islámico, "un nuevo Afganistán". En esta línea, aprovechó para pedirles que no destruyan la región, un lugar que definió como sede de "paz, seguridad y estabilidad".
Asimismo, anunció que, de acuerdo con la Constitución del país norteafricano, los insurgentes serán condenados a muerte: "Todos los delitos que han cometido son punibles con la ejecución". Gadafi prometió que dará con ellos, aunque tenga que limpiar "casa por casa".
Lo hará aunque se quede solo. Este martes también lo abandonó su ministro de Interior, Abdulá Younis, que anunció su adhesión "a la revolución del 17 de febrero". Además, pidió al Ejército que se sume a los manifestantes y respalde sus demandas "legítimas".
EL PRESIDENTE NIEGA QUE HAYA RECURRIDO A LA VIOLENCIA Gadafi no tuvo problemas en contradecir los testimonios populares que consiguen traspasar las fronteras libias: "Ni siquiera he comenzado a dar órdenes de usar balas". En contra de lo que relatan los testigos, el líder añadió que no hay cadáveres de civiles, sino de militares que intentan acallar la revuelta.
El presidente agregó que no descarta la opción de la violencia: "Si necesitamos emplear la fuerza, la usaremos" y habrá "una lucha calle por calle hasta que el suelo libio sea recuperado". No obstante, se cubrió las espaldas y dijo que todo eso se haría respetando la Constitución de Libia y el Derecho Internacional.
El discurso llegó desde uno de los edificios que Estados Unidos bombardeó en 1986. De hecho, también hubo una mención al país americano y al Reino Unido: "Hemos resistido en el pasado", dijo antes de preguntar a Washington si pretende "ocupar Libia como Afganistán e Irak".
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