Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Que Hotel - Hoteles baratos
Diario El Viajero Magazine Tienda Diseño Grupo S. XXI viernes, 10 de febrero de 2012. Actualizado 02:05 h. Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
SIGLO XXI - 
Diario digital independiente, plural y abierto - Noticias y opinión
Diario digital independiente, plural y abierto
Paradores, hoteles desde 1928
Portada | Opinión | España | Mundo | Economía | Televisión | Cine | Música | Tecnología | Libros | Medios | Moda | Salud | Sexo | Ciencia | Gastronomía | Toros |
Deportes    Fútbol    Baloncesto    Motor  |  Última Hora  |  Videos  |  Entrevistas  |  Infográficos  |  Videojuegos  |  El Tiempo    ●    Concurso fotográfico
    
Al margen
Haití: su hedor nos señala.


Rafael Torres


Rafael Torres Rafael Torres
viernes, 15 de enero de 2010, 13:57
Comentar


Haití es una tragedia dentro de otra tragedia. Un general brasileño de los cascos azules de la ONU dijo una vez, al llegar a Puerto Príncipe, que el país era una cloaca a cielo abierto. Conocía bien las favelas de Río y su miseria insomne, pero lo que vió y olió al tomar el mando de la fuerza multinacional no se parecía a nada. Las imágenes que éstos días nos llegan describen el desamparo absoluto, muy semejante antes y después del terremoto. Otras imágenes nos muestran la ayuda humanitaria que envían las naciones, pero la única ayuda benéfica y útil para que la tierra convertida en basural no siga tragándose a los haitianos, sería la que declarara esa desventurada porción de isla caribeña Territorio de la Humanidad bajo la administración total de la ONU.

Pero lo que necesita Haití, y no sólo Haití, no son cascos azules, sino maestros, médicos, arquitectos, ingenieros. Es decir, un poco de corazón en los poderosos del mundo. Cuando los beneméritos de a pie que han acudido en socorro del país tronchado se retiren, Haití seguirá donde está, bien que con su hedor característico multiplicado por ésta última y descomunal leva de cadáveres. No sé cómo no nos llega, cruzando el océano, la peste de la miseria, o a lo peor sí nos llega, y como si nada. En Haití el terremoto no ha hecho sino acelerar el holocausto diario de los seres humanas que lo habitan: de ordinario perecen allí, de toda clase de enfermedades emparentadas con la miseria, miles de personas, niños sobre todo. Ancianos no hay, nadie alcanza ese estadio.

El mundo, sin embargo, parece sentirse confortable con su Haití, con sus haitíes, porque si no se sintiera, si lo que sintiera fuera vergüenza y oprobio, acabaría con ese infierno mancomunándose no para reconstruir lo que nunca se construyó, un país habitable, sino para construirlo desde los cimientos. Sólo así, invadido por la justicia, el bienestar y el progreso, podría ser libre alguna vez, libre de su destino fatal y de los canallas que lo han gobernado.

Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Comentarios
Hiroit 15/ene/10    19:14 h.
Escriba su opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Autoscout24 to go. Aplicación gratis
  Noticias relacionadas
» Una mala y una buena noticia
» Cincuenta días que (aún no) cambiaron España.
» Cruda ducha fría.
» La guerra de los Sánchez Vicario.
» Decir la verdad.
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
 

Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Publicidad  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  

Cursos · Máster

  |  

Comprar naranjas online
© Diario SIGLO XXI - Diario digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris