- Tendrán que pagar, entre otras cosas, 450.000 euros por daño moral al hijo de las víctimas y 5.876,23 euros por los desperfectos en la joyería
BARCELONA, 2 (OTR/PRESS) La Audiencia de Barcelona ha decretado penas de más de 64 años de cárcel para Fernando S.M y de más de 46 años para Juan Antonio S.H por haber cometido tres delitos de asesinato y uno de intento de robo con violencia en noviembre de 2005, cuando atracaron una joyería de Castelldefels (Barcelona) y asesinaron a golpes de machete al matrimonio que la regentaba y a uno de sus hijos.
Esta es la sentencia dictaminada por la Audiencia de Barcelona, que además condena a ambos acusados a pagar una indemnización de 450.000 euros al otro hijo de las víctimas por daño morral y 5.876,23 euros por los desperfectos ocasionados a la joyería; 200.000 euros a los padres de la joyera y 120.000 a los tres hermanos del joyero. La sentencia incluye, además, una orden de alejamiento que les prohíbe acercarse a menos de un kilómetro de Castelldefels o de los familiares hasta tres años después de que salgan de prisión. La sentencia, no obstante, establece que como máximo, Fernando S.M. cumplirá una pena de 40 años mientras que Juan Antonio S. H. estará recluido como máximo 25 años.
La resolución judicial llega después de que el 16 de junio un jurado popular hallara culpable a Fernando S.M. de dos asesinatos con alevosía y ensañamiento y de un asesinato con alevosía, además del intento de atraco, por lo que la Fiscalía pidió para él 73 años y medio de cárcel. Asimismo, el jurado, por unanimidad, declaró culpable a su sobrino, Juan Antonio S.H., de tres asesinatos con alevosía, además del intento de atraco, por lo que la Fiscalía pidió finalmente 63 años de cárcel.
Los hechos tuvieron lugar el pasado 29 de noviembre a las 11 de la mañana. Los atracadores entraron en la joyería Royo provistos con un revólver falso y un machete de grandes dimensiones para perpetrar el robo, y acabaron matando al matrimonio de los joyeros y uno de sus hijos.
CRÓNICA DE UN JUICIO El jurado basó su veredicto en la certeza de que la mañana del 29 de noviembre, ambos acusados tenían la intención de atracar la joyería, en la calle Antonio Machado, aprovechando que sus dueños conocían a Fernando S.M. porque les había instalado el aire acondicionado.
Fernando S.M. reconoció en su declaración que empezó a arreglar el aparato. De hecho, se encontraron varios objetos y rastros suyos en el local. Sin embargo, negó que atracara a los joyeros, si bien se mostró seguro de no recordar nada después de recibir un golpe en la cabeza. El jurado sostiene que durante el atracó entró el sobrino, quien negó categóricamente conocer las intenciones de su tío, ya que se encontraba a cierta distancia del establecimiento.
No obstante, la versión de dos testigos protegidos arrojó luz sobre los hechos cuando aseguraron que vieron a un joven huyendo de la joyería poco antes que su tío. Asimismo, el jurado consideró que había pruebas suficientes que apuntaban a que Fernando S.M. asesinó con ensañamiento y alevosía, a cuchilladas, a los dueños de la joyería Royo, y sólo con alevosía a su hijo Carlos.
Tras conocer todas las pruebas que pesaban en contra de los detenidos y escuchar los testimonios vertidos durante el juicio, el jurado culpó, por unanimidad, al sobrino de tres asesinatos, por su colaboración en los crímenes, si bien le exculparon de la agravante de ensañamiento, ya que no sabía si las puñaladas de su tío a las víctimas les provocaron un sufrimiento innecesario.
En cuanto al estado mental de Fernando S.M., el jurado no consideró probado que sufriera algún tipo de problema psíquico ni que tuviera las facultades mentales mermadas. Tampoco hay pruebas que acrediten que el acusado actuara bajo los efectos del alcohol o de algún tipo de sustancia estupefaciente, tal y como su abogado defendía. Esto motivó que se negaran a indultarle o a suspender la pena.
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