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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Café para todos

Pepe López
Redacción
jueves, 20 de octubre de 2005, 23:38 h (CET)
Como era de esperar, la Mesa del Congreso ha dado vía libre a la tramitación del proyecto de modificación del Estatuto catalán, como ley orgánica, es decir, como una mera reforma estatutaria y no como reforma de la Constitución.

Al menos inteligente de los españoles (y no apunto a Zapatero)no se le oculta que la reforma proyectada del estatuto implica una verdadera reforma constitucional.

Si la mera lectura del Preámbulo (que ya producía urticaria al Alcalde de La Coruña) es reveladora de una Constitución, completamente distinta de la que se aprobó en 1978,todos y cada uno de los artículos nos llevan a la conclusión de que el Proyecto, de aprobarse,nos llevará a una España federal –y, muy probablemente, republicana- donde cada Autonomía, convertida en Estado federal, se preocupará exclusivamente de sacar la mayor tajada posible del reparto.

El Estado va a hacer almoneda. Así de claro.

Porque, no se olvide,si Cataluña logra cualquier ventaja, las demás regiones seguirán su camino y ya lo han anunciando reclamando café para todos como se hizo antaño, saltando por los aires la tan cacareada solidaridad interreginal y esto se convertirá en un tremendo caos, porque no quedará, si queda, sino una sombra de Estado Central sin apenas competencias,y con escasísimos medios porque habrán sido asumidos por las Autonomías.

Es increíble, a no ser por la absoluta impreparación política e irresponsabilidad de Zapatero,la cobardía de algunos de sus llamados “Barones” y la pasividad de una gran masa de españoles,que hayamos llegado a esta situación.

De la brujería de Zapatero, con sus ochos sinónimos de Nación, nacionalidad histórica, comunidad nacional, nación de naciones, o cualquier otro invento que su mente vacía le haya sugerido, (las demás Comunidades quieren ser lo mismo), nada podemos esperar.

Y menos podemos esperar de la tramitación de la reforma estatutaria en el Congreso, pues, teniendo el PSOE mayoría absoluta con sus asociados, es evidente que, si se prestara el Partido Popular a presentar enmiendas y discutirlas, eso no serviría para otra cosa que para perder el tiempo, porque ninguna enmienda sería aprobada, y hacerle el juego al PSOE, a lo que, en modo alguno,siquiera por dignidad,debe prestarse.

El Estatuto catalán no saldrá del Parlamento “limpio como una patena” sino tan lleno de mierda como entró.

Si el PSOE quiere destrozar a España y llevarnos al caos que se avecina, que él solito asuma la responsabilidad

Si al Alcalde de La Coruña le produce urticaria la lectura del Preámbulo, a mí me ha traído a la memoria a Felipe V y a Franco.

Lo que haría falta en España sería una reforma constitucional para suprimir las autonomías y un Decreto de Nueva Planta, para que todos los españoles seamos iguales.

Dirán mis posibles lectores que exagero. Vuelvan a leer el artículo dentro de un año.

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