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Etiquetas:   Un día menos   -   Sección:   Opinión

Violencia irracional

Juan Antonio Hurtado
Redacción
miércoles, 19 de octubre de 2005, 22:03 h (CET)
Ayer, un marroquí perfectamente documentado y residente en la comunidad de Madrid fue apaleado por dos policías. La persona agredida se llama Abdelalí Marouani. Es de Tánger, tiene 34 años, los papeles en regla y trabaja en Madrid. Almrabet, presidente de ATIME (Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes) nos explica que Abdelai “Llevaba una bolsa donde tenía guardadas las cosas que había comprado antes: un teléfono móvil, unas camisetas..." relata Mustafá. Los policías preguntaron a la víctima qué llevaba en la bolsa y Abdelai la enseñó sin problemas. Los policías aseguraron entonces que se la iban a quitar y Abdelalí preguntó el porqué. Uno de los agentes, sin mediar palabra, le golpeó. En ese momento se cayó al suelo y le empezaron a dar puñetazos y a pegar patadas con las botas", afirma Almrabet. Después, dice, fue la Policía Nacional la que avisó a una ambulancia del SAMUR.

El joven, que se quedó con el número de placa de uno de los agentes, lo ha denunciado y ATIME ha asegurado que se va a personar en la causa. "Vamos a exigir al ayuntamiento que se asuman responsabilidades porque estos casos se están dando pero, lamentablemente, los agredidos no se atreven a denunciar". ATIME interpreta este suceso como una agresión racista.

Estamos quizás llegando a un punto donde el odio a los árabes hace que saquemos el lado oscuro del ser humano, que lleguemos a parecernos a los estaoudinenses. Desconozco lo que realmente sucedió, al igual que todas aquellas personas que no estaban en ese momento allí. Esos dos policías tienen lo que se podría considerar una serie de prejuicios que conlleva a su vez a una xenofobia quizás ya emergida desde la infancia, es por eso por lo que quizás se parecen un poco a los dos amigos de Alex, personaje y protagonista de “La Naranja mecánica” dirigida por Stanley Kubrick.

Es la misma violencia que producen grupos de ultras en las gradas de los partidos de fútbol o el marido que pega a su mujer, el niño que se encabrona con sus compañeros de clase o el maltrato de los animales que son abandonados en plena calle. Es ese instinto animal y agresivo que nos conlleva a arreglar los problemas con violencia, sin tener que razonar y escogiendo la manera mas fácil y rápida de arreglarlo todo. En esta ocasión le toco sufrir a Abdelai, quizás mañana le tocara a otra persona completamente diferente, pero el problema persiste. Nadie se encargara de analizar las causas que llevan a que un par de policías aporreen en plena calle a un ciudadano que venía de hacer unas compras. Quizás algunos piensen como José Maria Aznar, que se vanagloria de expresar y opinar rotundamente que estamos sufriendo la re reconquista por parte de los árabes. Son este tipo de declaraciones las que sirven como justificación para todos de poder solucionar los problemas con la violencia. Después no esperemos que nuestros hijos nos amen con la suficiente pasión como para que no nos asilen.

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