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Etiquetas:   El arte de la guerra   -   Sección:   Opinión

Aznar o la fuerza del boquerón

Santi Benítez
Santi Benítez
miércoles, 19 de octubre de 2005, 22:03 h (CET)
Decía un entendido, que en cosas del comer ya se sabe, entiende aquel que entiende y él que no se limita a jalar, que el boquerón, siendo como es un pescado azul, tiene en la forma de comerlo por parte de los pescadores y pescaderos una de sus mejores maneras. Normalmente, lo único que hacen es descabezarlo, quitarle las raspas, limpiarlo, ponerle sal y echárselo al buche. Yo lo he comido así y es toda una delicatessen.

El españolito de a pie ha comido mucho boquerón en esta vida, y mucho más que seguirá comiendo, si puede, y esperemos que pueda mucho más. Lo ha comido en mantequilla, a la antigua usanza de aquellos tiempos en los que las latas no eran casi latas, en salazón, buenos sobre todo, y que se me permita el piropo, las de L’Escala y Cantabria, en cazuela con ese toque de guindilla en la costa vasca, fritos en la costa mediterránea, y en vinagre, acompañaditos de una cerveza bien fría.

D. Augusto Jiménez, aquel insigne hombre que fue capaz de hacer un pequeño librito sobre el vocabulario de los “jitanos”, que con j lo escribió, cosas de la época, dijo que el español es capaz de aguantar tanta tontería política como formas de hacer el boquerón hay en esta piel de toro nuestra. Y para mi que tenía razón.

Los españolitos llevamos unos tiempos de escuchar tonterías de político que para mi que se están agotando las recetas de boquerón. Pero es peor cuando no es un político quien las dice, sino un ex político metido a profesor de política internacional (dios coja confesados a los pobres alumnos y no permita la deidad que ninguno de ellos llegue a presidente de los Estados Unidos), que no contento con mandar a la mujer a hacer aquella comparación agropecuaria sobre peras y manzanas, se ha ido a Italia a decir que es incomprensible que el gobierno de una de las naciones más antiguas de Europa esté promoviendo su disolución.

Se podría pensar que es un político austriaco hablando de la entrada de Turquía en la UE. Pues no. Es Aznar hablando del estatut catalá. Eso si, ha dicho que confía en que los ciudadanos obligarán a retirar el proyecto de estatut del parlamento. O lo que es lo mismo, que se está preparando la madre de todas las manifestaciones. Imagino que veremos en ella de nuevo esas banderas con el buitre agarrando el yugo y las flechas, al foro por la familia (osea, al Opus), y, como no, a Rajoy y Acebes bailando y gritando eso de una grande y libre.

Lo que no tengo yo muy claro es si los obispos se sumarán al maremagnum de lo más rancio de este país, o ya tuvieron bastante juerga con el concierto de Carlinhos Brown.

Cuanta razón tenía D. Augusto Jiménez. Para mi que el problema lo tiene este Aznar que no aprendió, en las postrimerías del atentado de Madrid, que por la boca muere el boquerón, perdón, el pez.

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