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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   -   Sección:   Opinión

¿La ventaja de Ciudadanos debe inquietar al PP?

¿Ha llegado el cambio de ciclo que enviará al PP a la oposición?
Miguel Massanet
martes, 16 de enero de 2018, 07:05 h (CET)

Algo, que hace tiempo se venía oliendo en el ambiente, parece que va tomando cuerpo dentro de la política nacional una vez que, en Cataluña, se ha producido el gran sorpasso de que Ciudadanos, un partido no nacionalista, no sólo haya conseguido dejar en la cuneta a sus dos más inmediatos rivales, dentro de las formaciones constitucionalistas, sino que ha dado la sorpresa de situarse en primer lugar en cuanto a número de votos conseguidos, privando a los independentistas de una de las bazas que intentaban conseguir en apoyo de sus intereses separatistas. En realidad, han tomado ventaja los que mejor han sabido jugar sus cartas, en especial la de no estar directamente afectados por los casos de corrupción que han estado diezmando, semana tras semana, los apoyos de los otros partidos nacionales, que no han conseguido desembarazarse, ni con sus políticas de renovación ni con sus esfuerzos para justificar lo que no tenía justificación, de la podredumbre que ha ido sepultándolos, a medida que los sucesivos casos judiciales han entrado en sus fases finales y las sentencias, algunas de carácter abrumador, parece que están a punto de concluir con una etapa que ya no tiene otro remedio que el inicio, sin más dilación, de la gran catarsis por parte de quienes puedan exhibirse como ciudadanos honrados, libres de servidumbres judiciales, de trayectoria impoluta y con la capacidad de actuar con la suficiente energía para librar a su partido de todas las miasmas que, a través de años de tolerancia, se han ido haciendo endémicas en la misma estructura de la formación, tanto la de los populares como la de los socialistas.


Las alarmas parece que han sonado en Génova y, el mismo Rajoy da la sensación de sentirse, puede que por primera vez preocupado por el avance, el gran paso de gigante de las huestes del señor Rivera, que les ha proporcionado un triunfo espectacular en tierras catalanas. Las trompetas han llamado a rebato, convocando a consulta a toda la cúpula del PP, con la evidente intención de averiguar en lo que se han equivocado, en lo que han metido la pata o en aquello en lo que no han tenido la diligencia precisa para evitar que, lo que pensaron que sería el fin del nacionalismo catalán; al fin y al cabo, después de más de un mes de la aplicación del 155, resulte que sigue vivito y coleando, amenazando una vez más con la posibilidad de que los rescoldos, en un plazo no demasiado largo, vuelvan a encender un incendio que, con más decisión y menos cobardía podrían haber extinguido, al menos por una larga temporada. No ha sido así y los mismos componentes de la Asamblea Nacional Catalana, del Omnium Cultural, de ERC y el señor Puigdemon, que parece que, como mejor le va, es actuando en una representación tragi-cómica, a salvo y en tierras belgas, donde le han permitido montar su tinglado propagandístico, para lucirse ante los medios de comunicaciones de todos los países interesados en semejante aquelarre político.


Unos hubiéramos pensado que lo que procedía en estos momentos, habida cuenta de lo que ha sucedido en Cataluña, del gran desastre que han tenido que encajar los de Podemos y los de la CUP y del derrumbe absoluto del PP en Cataluña, con la particularidad de haber conseguido el peor resultado de su historia y del fracaso, yo diría que humillante, del señor Iceta que se había vendido como futuro presidente de un nuevo tripartito catalán; lo que la cordura imponía y la razón venía aconsejando era que, dejándose de resquemores, de picajoserías o de celos infantiles, los partidos no nacionalistas hubieran puesto las cartas descubiertas sobre la mesa, se hubiera analizado punto por punto todos los aspectos de este extraño rompecabezas catalán y hubieran decidido lo que, para España y los españoles, hubiera sido lo mejor de cara a evitar el progreso del separatismo, conservar la unidad de la nación española y asegurar que, la recuperación que se viene anunciando, se consolide y no pueda quedar al albur de que, un gobierno de tipo progresista, dé al traste con toda posibilidad de que España pase a ocupar el lugar que le corresponde, como uno de los países que mejor han sabido afrontar las dificultades de la crisis pasada.


No creo que lo que parece que vaya a ser la reacción de don Mariano, frente a esta nueva situación de la política española, sea la más adecuada, ni la más inteligente y, hasta me atrevería a decir, ni la más honesta para los españoles que no quieren que los partidos de izquierdas, los anarquistas y los de la Cup puedan convertirse en quienes sean los dirigentes, no sólo de la autonomía catalana ni, mucho menos, que se les de la más mínima posibilidad de poder alcanzar el poder en toda la nación española. Soy el primero en agradecer al señor Rajoy los servicios prestados al partido, su entereza y su honradez; pero creo que ha llegado el momento en que empiece a preparar su relevo, dejando paso a los valores jóvenes que, sin duda, están a disposición del partido para ocupar los puestos de responsabilidad para los que ya están preparados. No quisiéramos que un enrocamiento en el cargo, un empeño en una mantenencia forzada en su puesto de presidente o un intento de prolongarse en el machito, más allá de lo que el sentido común aconseja, puedan favorecer a una formación que ya lleva tiempo dando muestras de cansancio, de desviarse de sus primitivos objetivos y de los valores que fueron los que buscó el señor Fraga Iribarne cuando creó Alianza Popular.


En realidad no se trata de que la deriva que muestra el PP, desde hace unos años, sea debida toda a Rajoy. Más bien diríamos que ha contribuido y mucho, el equipo directivo que ha formado parte de su gobierno y, en especial, la excesiva influencia de la vicepresidente, la señora Sáez de Santamaría, que parece ser que tiene una idea muy particular y sui géneris de lo que debe ser el PP, de los valores que debe representar y de la forma en la que debe relacionarse con el resto de partidos del arco parlamentario. Para muchos es la gran culpable de lo que está sucediendo dentro de la formación y, para otros, hace ya tiempo de que se le debería haber enseñado la puerta, para que fuera a exponer sus ideas excesivamente liberales a quienes estuvieran interesados en escucharlas. Sus enfrentamientos con la señora Cospedal y algunos otros miembros de la dirección y su excesiva influencia sobre las decisiones de Rajoy, nos hacen sospechar que, con ella en el meollo del partido, poco van a conseguir los que pretenden aplicar una catarsis que permita renacer de sus propias cenizas al PP, aunque ello nos condujera a tener que pasar unos años en la oposición.


En cualquier caso, para cualquier persona que esté interesada en seguir la política española, resulta evidente que una parte muy importante, yo incluso diría, una parte numerosa de la “vieja guardia” del partido, ha decido, en el caso catalán, dejar de votar al PP para concentrar el voto útil en C´s; lo que ha servido para que, al menos, los sediciosos hayan tenido que admitir que la mitad de los catalanes no están de acuerdo con la separación de España. Ahora se produce una nueva circunstancia, derivada de las últimas encuestas que parecen advertir de que, los seguidores de Albert Rivera, ya se han puesto por delante de los del señor Rajoy y están encabezando, en estos momentos de la política española, a todos aquellos que buscan la estabilidad, que no quieren separatismo, que siguen empeñados en mantener nuestras tradiciones, que no comulgan con las tesis neocomunistas y que desean que España siga unida y prosiga en su marcha de recuperación económica, sin más sustos ni sorpresas.


Nos preocupa este enclavamiento del señor Rajoy en una postura intransigente, por mucho que él pueda considerarse imprescindible para España, porque lo que es evidente es que lleva un tiempo en el que ha demostrado que su falta de empuje, su excesivo galleguismo, su manera exageradamente conservadora de actuar no han dado resultado. El problema catalán hace seis años hubiera sido mucho más fácil de solucionar de lo que lo es en la actualidad. No supo prever la que se avecinaba y no estuvo acertado, como tampoco lo estuvo la señora Sáez de Santamaría, cuando pensó que se meterían en el bolsillo a la burguesía catalana. Ahora saben que se equivocaron y que ha perdido un tiempo precioso en el que, sin tantas alharacas se hubiera podido salir de este embrollo en el que nos han metido.


Haría mal el PP de empeñarse, contra viento y marea, en iniciar un ataque a sangre y fuego contra Ciudadanos. En primer lugar, debido a que ambos estarán condenados a ponerse de acuerdo después de las elecciones, si es que los del PP no quieren que el señor Rivera se incline a favor del PSOE del señor Sánchez (últimamente ha venido actuando con mucha más inteligencia) para formar una unión para gobernar, fuera participando en el Gobierno con algunos ministros o lo fuera en el Parlamento, apoyando determinadas leyes o propuestas en las que, ambas formaciones, estuvieran interesadas en promocionar. Sabemos lo que sucedió en el enfrentamiento de carácter personal de Rajoy con Sánchez, que fue arrastrando durante toda la legislatura y que, como suele suceder en tales casos, lo único que consiguió es que no lograran acuerdo alguno durante toda la legislatura. No es la mejor situación para poder gobernar adecuadamente a un país.


O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, nos cuesta llegar a entender cómo hemos haber llegado a una situación tan kafkiana como esta en la que estamos viviendo, en la que da la sensación de que, una parte del pueblo español, ha sido afectado por el virus del relativismo que se le ha venido contagiando a algunos de nuestros dirigentes, de modo que, consciente o inconscientemente se han visto arrastrados a dejarse arrastrar por las corrientes destructivas que parece que intentan arrasar a nuestro país. Sólo queda que alguien, con suficiente espíritu de lucha, recobre, cuanto antes, el sentido común.

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