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El choque en Kabardia-Balkaria era inevitable

Ahmet Yarlikapov
Redacción
sábado, 15 de octubre de 2005, 22:01 h (CET)
El ataque de los extremistas a Nalchik, capital de la república autónoma de Kabardino-Balkaria, puede parecer sorpresivo a primera vista. Hasta finales de 2004, ésta daba impresión de ser una de las más estables repúblicas del Cáucaso del Norte. El extremismo, el separatismo y otros males parecían esquivarla. Pero al propio tiempo a partir de comienzos de los años 1990, allí empezaron a madurar peligrosos conflictos que han desembocado en la explosión que estamos observando.

Al comenzar la década del 90, unos jóvenes musulmanes formados en prestigiosos centros docentes de Arabia Saudí crearon en Kabardino-Balkaria una comunidad con rígida estructura y severa disciplina. Inicialmente, desde 1993, ellos se agrupaban en torno al Centro Islámico de Kabardino-Balkaria, el que en 1999 se transformaría en el Instituto de Estudios Islámicos de Kabardino-Balkaria.

Como jefe de esa comunidad de musulmanes jóvenes (jamaat) se impuso Musa Mukozhev, quien gozaba de mucho prestigio y controlaba la situación en el jamaat. Por ejemplo, cuando empezó la guerra en Chechenia, los dirigentes de éste, con Musa Mukozhev a la cabeza, adoptaron la decisión de no participar en la guerra y lo realizaban de modo consecuente en la práctica, cortando siempre las manifestaciones del extremismo por parte de sus miembros. Era un caso singular para todo el Cáucaso, porque en otros distritos de éste el jamaat único no fue creado. Por ejemplo, en Daguestán inicialmente fueron instituidos tres jammats distintos dirigidos por Ahmad-kadi Ahtaev, Bagautdin Muhammad y Ayuba Astracanski. Tampoco en Chechenia, durante el corto período de su independencia, surgió un líder religioso único reconocido por todos. Se desarrollaban de hecho autónomamente y mantenían pocos contactos entre sí las comunidades fundamentalistas de los musulmanes de Karachaevo-Circasia y el Territorio de Stavropol.

La existencia de un jammat cohesionado, fuerte e independiente, provocaba recelos tanto por parte de la Dirección de los Musulmanes de Kabardino-Balkaria como por la de los organismos judiciales de la república, en primer lugar la Fiscalía y el Interior. Pero en cierto momento se cometió un grave error: en vez de aprovechar tal situación e intentar entablar diálogo con los dirigentes del jamaat, que estaban dispuestos a hacerlo, las autoridades dieron carta blanca a las instituciones armadas, de hecho rechazando voluntariamente otros métodos de lucha contra la penetración del extremismo religioso y la influencia que ejercían las fuerzas separatistas y los bandidos de Chechenia.

Se debe reconocer que los dirigentes del jamaat durante un largo tiempo contenían a los extremistas que había en sus filas, prohibiéndoles desarrollar operaciones militares, mientras que las autoridades locales junto con los organismos judiciales cerraban mezquitas, introducían en éstas sus propios "horarios del rezo", etc. Pero hacia mediados de 2004 la situación en el jamaat cambió radicalmente: el comportamiento de los organismos judiciales empezó a provocar siempre mayor descontento en el ala más radical del jamaat, paralelamente empezó a decaer el prestigio de Musa Mukozhev. Él ya no era capaz de hacer desistir a sus súbditos de la realización de acciones decididas contra la policía y otras estructuras armadas. Actualmente, él se esconde, "temiendo ser perseguido", según fue declarado oficialmente. El primer aviso de que la situación se calentaba era el ataque emprendido contra la dirección republicana antidrogas en diciembre de 2004. Desde aquel entonces la situación sólo venía empeorando en la república, porque al quedar sin la rígida dirección de antes, las distintas comunidades del jaamat empezaron a obrar cada una por su cuenta. Como es lógico, una parte de sus miembros se vieron arrastrados a la esfera de influencia de las fuerzas separatistas y de la internacional terrorista, las que utilizan en su propio interés la grave situación configurada en el Cáucaso del Norte, y en Karabrdino-Balkaria en particular.

El jamaat de los musulmanes jóvenes de Kabardino-Balkaria se encuentra escindido hoy día, una parte de ellos se preparan a realizar un éxodo de la república, en la que, según ellos, se violan sus derechos. Otra parte intenta vengarse de los organismos judiciales, precisamente por ello éstos son el principal blanco de ataques. Lo más probable es que esos hombres ya hayan hecho su opción, y van a incorporarse en el movimiento separatista de Chechenia o en el terrorista que actúa en clandestinidad en Kabardino-Balkaria.

Lamentablemente, mucho habla a favor de que en Kabardino-Balkaria los acontecimientos van a desarrollarse según el guión análogo al daguestaní: los grupos que pasaron a la clandestinidad y adoptaron métodos terroristas de lucha van a realizar ataques regulares contra la policía y otras instituciones armadas. Es posible que todavía se logre detener a ciertos jóvenes, pero a aquellos que ya han emprendido el camino del terrorismo se puede hacer pararlos sólo por la fuerza.

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Ahmet Yarlikapov es científico del Instituto de Etnología y Antropología de la Academia de Ciencias de Rusia, para RIA "Novosti".

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