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Cumbre para una foto

Pascual Falces
Pascual Falces
sábado, 15 de octubre de 2005, 04:57 h (CET)
Las “cumbres” se han ganado a pulso, a lo largo de su reciente historia, llegar a ser el modelo de lo inútil para los ciudadanos, exceptuando la industria hostelera local, la masa de funcionarios que mueven, y la invaluable utilidad política que aporte a los mandatarios. Ni tan siquiera la “foto”, con o sin Castro, servirá en la que se inicia en Salamanca para algo más que no sea inmortalizar la vanidad de los gobernantes que asistan.

España no atraviesa buen momento para ser cauce de las aspiraciones europeas de Iberoamérica. El presidente británico de la Unión Europea, socialista de la vía alternativa, no empatiza con el socialismo nacionalista que gobierna España tras un mortífero atentado, y que se adelantó al resto de Europa para votar afirmativamente un proyecto de Constitución caída en el olvido, y con resultado poco airoso. Otras diferencias a sumar hacen que el país anfitrión de la Cumbre se encuentre distendido en su cohesión europea.

El ministro de Asuntos Exteriores ha sido el encargado de arrojar el primer cubo de agua fría sobre las ilusiones que trajeran sus colegas de allende el Atlántico: "Iberoamérica no está en la agenda europea. Sólo se preocupan de las grandes crisis". Es de esperar que el desastre centroamericano figure entre ellas, y algo saquen de provecho, que falta les hace. De este modo, Salamanca se plantea como un embudo de dignatarios que no conduce a ningún lugar de Europa. Si todavía se tuviera un ápice de confianza en quienes democráticamente son elegidos para procurar el bienestar de sus pueblos, cabría esperar que tras el fiasco que se avecina, vuelva a reunirse, pero en algún monasterio o remoto parador para reflexionar acerca de la tomadura de pelo que van a protagonizar. Cuando los ciudadanos de Quito, arrojaron del poder al Presidente Gutiérrez, la pasada primavera, lucían pancartas en las que además de los textos especialmente dedicados a él, se decía: ¡Que se vayan todos!... aludiendo al resto de la clase política ecuatoriana que conduce al país hacia ninguna parte. Si las conservan, sería una ocasión apropiada para reciclar su uso.

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