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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

La parábola del mal vecino

Pepe López
Redacción
viernes, 14 de octubre de 2005, 01:44 h (CET)
En aquel tiempo –Octubre de 2005- la Ministra de la Vivienda, Sra. Trujillo, (la de los cuchitriles de treinta metros cuadrados) convocó una rueda de prensa para dar a conocer su nuevo Plan de la Vivienda, asegurando que en cuatro años se iban a construir setecientas veinte mil viviendas, a ciento ochenta mil por año.

Es el mismo número que prometió Zapatero en su campaña electoral para ejecutar durante su legislatura, de la que ya ha transcurrido casi la mitad sin haberse construido una sola por iniciativa pública.

A dicha rueda de prensa asistió un alto cargo del Partido socialista, conocido popularmente como Pepiño Blanco y cuya función no es otra que atacar, difamar y vilipendiar al partido Popular, al que acusó de catastrofista. Y para fundamentar su acusación, propuso la siguiente parábola:

Había en cierta ocasión una Comunidad de Propietarios, habitada por diecisiete vecinos. Uno de ellos quiso hacer ciertas modificaciones en su piso para hacerlo más confortable y los dieciséis vecinos restantes se opusieron por entender que las obras afectaban a los pilares del edificio y peligraba la estructura del mismo y sobrevendría la ruina para todos.

Parece ser que el vecino del quinto –que era del Partido Popular, ¡cómo no!- convenció a los demás para que se opusieran a las obras, anunciando la catástrofe y....el asunto está en los Tribunales.

Innecesario es explicar la parábola, como a veces hacía Jesucristo, porque la cosa está clarísima.

Lo peregrino y sorprendente es que el “Arquitecto” que ha diseñado una “ligeras modificaciones” en el piso donde conviven tres familias, en extraño contubernio, no es ni mucho menos Arquitecto sino un pobre peón de albañil que no sabe hacer otra cosa que arrimar al edificio los instrumentos para hacer los derribos.

Y en esas estamos, para desgracia de todos.

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