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Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

¿Fútbol es fútbol?

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
miércoles, 12 de octubre de 2005, 07:10 h (CET)
El fútbol está en los bares más que nunca. Desde la lluvia de estrellas, y millones, de Florentino Pérez, la política independentista que salpica Laporta en la camiseta del Barça, el espectáculo del presidente Piterman bajando literalmente al banquillo o el zoológico en el que se ha convertido el vestuario del Real Madrid, con las últimas interpretaciones de unos jugadores que ya no celebran los goles en equipo.

Todo ello sin olvidarnos de la selección. España tiene el mejor grupo de jugadores en muchos años y sufre más que nunca para derrotar a selecciones aparentemente inferiores. No es un problema de calidad ni tampoco de entrenador. Luis Aragonés ha demostrado en muchos equipos y durante muchos años su sobrada valía técnica. Es un problema de actitud, el fútbol ya no es solamente correr detrás de una pelota y marcar un gol, ahora hay otras cosas más importantes.

Desde la llegada de David Beckham a España, el glamour se ha instalado en muchos jugadores más pendientes de la peluquería que del gimnasio. Cuando el “Dream Team” se quedaba sin pilas en 1994, Romario fue uno de los pocos jugadores que no necesitaban entrenar para jugar bien y marcar goles. Un mal ejemplo para toda una generación que creyó ser capaz de imitar la hazaña.

Los jugadores de hoy en día también son más populares que años atrás, donde las fiestas y los excesos nocturnos siempre existieron, pero ahora casi son retransmitidos en directo. Y con el nuevo negocio, las mujeres y amantes de los jugadores se han sumado al carro de los despropósitos. Ofrecen entrevistas exclusivas en prensa y declaraciones en programas de televisión como Salsa Rosa o en el extinguido Crónicas Marcianas, donde cuentan sus aventuras y desventuras por unos minutos de gloria.

La semana pasada Cruyff, ahora es columnista, analista de fútbol, jugador de golf, etc, criticó el sistema táctico del Chelsea de Mourinho. No sin razón, ya que dijo que el Chelsea se dedicaba demasiado a obtener los resultados justos para ganar sin pensar en jugar bien, algo que agradece más el público. Mourinho, el hombre polémica por excelencia, no se mordió la lengua tras la contundente victoria de su equipo en campo del Liverpool, actual campeón de Europa. Echó mano de la hemeroteca del fútbol para responder a Cruyff con un artículo irónico donde los haya, recordando el pasado más oscuro de un entrenador de fútbol que abandonó la profesión pero no su mundo.

Para algunos, Cruyff se ha convertido al fútbol lo que Aznar a la política: dejaron su cargo pero siguen moviendo los hilos del que se sienta en su lugar. Así lo demuestran los constantes “consejos” que regala, sin involucrarse mucho en ninguno de ellos, para ser siempre el centro de atención y punto de referencia de los entrenadores más jóvenes. No le faltó razón a Cruyff en criticar el juego del Chelsea, pero si lo hubiera hecho desde el banquillo de un equipo en lugar de un despacho, mejor que mejor.

El fútbol ya no es fútbol, es un negocio que patrocinan las marcas más importantes, multinacionales capaces de sacar del banquillo a un jugador por encima del deseo de los entrenadores. Quizás por ello no deba extrañarnos la situación de nuestra selección, eso sí, no me extrañaría que terminemos ganando el Mundial. ¿Por qué? Siempre fuimos favoritos para ganar y siempre nos quedamos en los cuartos de final. Ahora que somos mediocres, puede que seamos los verdaderos favoritos a la victoria final.

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