Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   Navidad   -   Sección:   Opinión

Tópicos de Navidad

Tomarte las uvas, que son tan viejas aunque sean nuevas, aunque estén protegidas por papeles del sol de Levante
Nieves Fernández
miércoles, 27 de diciembre de 2017, 07:32 h (CET)

Ver luces, como un niño que a ver luces empieza; caminar en la nieve, estampando las primeras huellas en esa hondura mágica, mientras tiramos pelotas que se funden y explosionan hasta darte en la cara con la fuerza del frío y de la misma nieve; transitar por la niebla con miedo de que los faros te fallen en los ojos del coche en Nochebuena; ver Belenes de todos los tamaños y colores, y materiales, o ver el mismo Belén de todos los años que a otros tiempos recuerda con hábito y nostalgia.


Tomar churros con chocolate en fechas navideñas cuando a lo peor ya no puedes tomarlos, por aquello de que fue buena costumbre; pisar las alfombras comerciales, húmedas siempre, sólo para demostrar que también el consumismo se hace agradable; lanzar deseos para todo un largo año, que se quedarán cortos en apenas otro mísero año que el tiempo nos depare; y recibirlos, con gusto de amigos, clientes, compañeros y de todas partes y en todos los tonos de ánimo y formatos posibles.


Preparar un año más el pavo insulso que no se anima nada más que cuando le echas las almendras o las ciruelas pasas, o las tiras de beicon ahumado; pelar los langostinos con ganas, y los mariscos varios, como si no hubiera otros que pelar en todo tiempo. Preparar la magia de los aguinaldos ya transformada en regalos de un señor vestido de rojo y blanco que dice que te lo trae todo de Laponia, como si no hubiera tareas más difíciles en Navidad que ésa en toda convivencia.


Levantarte tarde sin la mala conciencia, por unas vacaciones que vienen y se alejan tan rápido como la luz del invierno al que representan; tomar el mazapán y escuchar las desaparecidas voces de tu familia tras cada figurita, sonidos que te hacen imposible saborearlo como quisieras por todo lo que tiene de mazapán antiguo y visceral.


Tomarte las uvas, que son tan viejas aunque sean nuevas, aunque estén protegidas por papeles del sol de Levante o por el almíbar de lata, que ya no sabe a nada más que a almíbar y a lata; y brindar con cava por el tiempo que queda o les queda a los que te rodean; bueno, mejor con vino espumoso que hay que levantar la tierra, el majuelo más grande que tenemos, sin marginar a nadie que otros ya se saben marginar ellos solos.


Ver una peli con sofá-manta, mientras los cristales chorrean algo parecido a una lluvia que por no calar, no cala las conciencias de la siempre injusta Navidad.


Todos esos tópicos que en la juventud cuestionas, o dejas de aceptar o disfrutar, y los cambias por discusiones varias, viajes al mar, hoteles fríos de discordias, alejamientos varios y otros tópicos que no son Navidad, te llegan un diciembre o un enero de golpe, cuando en la vida ya han crecido los niños y no hay muchas navidades ni muchos tópicos navideños que mostrar.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

¿Cuándo dejará Europa de ser un vasallo de EEUU?

El fracaso de las sanciones de EEUU a Rusia

Eso de la Cuaresma ¿va contigo?

Ahora es tiempo favorable para convertirnos y creer en el Evangelio

¿El castellano en Cataluña? ¿Quién permitió que se aboliese?

La Constitución española no necesita ser interpretada respeto a la vigencia, en todo el territorio español, de la lengua que hablan más de 500 millones de personas: el castellano.

Banalización

Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

El riesgo feminista

Hace unos días el arribafirmante escribió sobre los peligros del neomachismo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris