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El éxito de Santiago Segura
Eduardo Cassano
Después de cuatro años sin noticias de Torrente, alrededor de la persona de Santiago Segura se refleja de nuevo una de las máximas del español de pura cepa: si fracasas te entenderemos, si tienes éxito no te lo perdonaremos.
Recuerdo a Santiago Segura cuando era un desconocido que deambulaba por los concursos televisivos y se buscaba la vida para financiar los proyectos en los que nadie creía. En el mejor de sus sueños no podía imaginar entonces un presente como el que disfruta, rodeado de fama y éxitos como el reciente Torrente 3. Ha sabido ir paso a paso y trabajar en aquello que le gusta, y asomar la cabeza en el mundo del cine, algo para lo que no había estudiado y donde ser bueno no siempre es lo más importante.
La experiencia que ha ido acumulando desde entonces y los “amiguetes” que ha ido cosechando le han servido para que el tiempo le ponga en el lugar que se merece. Un tipo creativo que ha sido capaz de crear uno de los personajes de ficción más real del cine, como bien dice Segura, personas como Torrente están todavía muy presentes en las calles de nuestro país. A las pruebas me remito, si echamos un vistazo al medio centenar de mujeres asesinadas por sus parejas en lo que va de año, el incivismo generalizado de un importante sector de la población o hasta el racismo indiscriminado, desde personas de la calle hasta policías con placas exterminadoras.
Hasta ahora a Santiago Segura le imponían respeto las columnas más críticas y ácidas de aquellas plumas de capa caída, necesitadas del insulto personal para tener su minuto de gloria y llamar la atención del lector. Tras batir el record de taquilla en el primer fin de semana de Torrente 3, supongo que no sólo les ha debido perder el respeto sino que todavía se debe estar riendo a carcajadas de ellos.
Santiago Segura es una persona hecha a sí misma. No le gustaba el guión que tenía su vida y decidió cambiarlo, algo de lo que mucha gente debería tomar nota mientras se lamenta de todo lo que no se atreven a cambiar en su vida “por miedo a”.
Como decía al principio, en España no se perdona el éxito a diferencia de Estados Unidos donde lo que no perdonan es el fracaso. Es así de triste y por eso vamos como vamos. Desde aquí felicito a Santiago Segura, más que por su última película por su trayectoria y como se lo ha currado.
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