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Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos   -   Sección:   Opinión

Escucha, Cataluña. Escucha, Triespaña

Juan-Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
domingo, 9 de octubre de 2005, 23:54 h (CET)
Escucha, Cataluña y escucha, tú, Triespaña, las tres metrópolis –Madrid, Barcelona y Vasconia– que desde hace ciento cincuenta años venís imperando ininterrumpidamente sobre el resto de España.

Escuchad la voz de uno que os habla desde los territorios que nunca hablan. En esta lengua nadie se decide a hablaros, Cataluña y Triespaña; en la otra, en vuestro idioma de territorios enriquecidos a lo largo de este último siglo y medio, os hablan demasiado, y, lo que es peor, habláis sólo entre vosotros y de vosotros mismos, sin fijaros nunca en lo que callan.

¿Sabéis por qué nosotros callamos siempre, Cataluña y Triespaña? ¿Sabéis por qué nuestra lengua ha ido enmudeciendo poco a poco hasta llegar a la constancia de este profundo e inerte silencio...? Ese mismo último siglo y medio ha sido muy duro para nosotros: mientras vosotras os desbordabais, Cataluña y Triespaña, década a década, Régimen tras Régimen que al menos en lo económico siempre ha parecido el mismo... las tierras que siempre callan iban vaciándose de cualquier esperanza.

Hoy... muchas son las tierras de esta antigua y triste España que ya no podrían decir nada: la vida se ha extinguido en ellas casi por completo. La vida del ser humano, que antaño crecía poderosamente en ellas, lleva también todo ese siglo y medio apagándose y languideciendo, y tras la muerte del ser humano, nada queda ya, ni siquiera su lengua.

¿Sabéis vosotras, poderosas Cataluña y Triespaña, en qué deforme y vaciado país se ha convertido la vieja y hermosa Sefarad...? ¿Sabéis vosotras, superbas Cataluña y Triespaña que no hay provincias en toda la Unión Europea tan despobladas y empobrecidas como las que rodean vuestra opulencia...? Caso único en Europa, impropio de este continente y de este siglo; caso también inaudito: porque no hay lenguas para decíroslo, ni oídos ni voluntad por vuestra parte para escuchar la verdad.

¿Sabéis vosotras, en fin, pujantes Cataluña y Triespaña, que esto no siempre fue así; es más... que nunca antes fue así, porque erais vosotras, poderosas Cataluña y Triespaña, las tierras más lánguidas, pobres y despobladas de España? Hasta que alguien creó –políticamente– este sistema ininterrumpido de oligocracia en el que siempre triunfáis económicamente vosotras.

¿Y aún habláis de más asimetrías...? ¿Y aún habláis de más historias...? ¿A nosotras nos habláis de Historia y de personalidad, a las tierras devastadas en los últimos tiempos pero donde estaban los verdaderos Estados históricos, eso que nunca alcanzasteis en vuestra vanidosa Triespaña?

Grande es nuestra historia, sí; pero nuestra falta de egoísmo y nuestra solidaridad nos lleva a no por eso querer ser más que nadie... El mundo actual se basa en la igualdad entre los pueblos.. Pero, por esto mismo, lo que no podemos admitir son más asimetrías. Son tan sangrantes que, por el contrario, deberían ser corregidas, como flagrantes injusticias de tiempos que habrían de ser superados.

Rectifica las asimetrías y no las agraves, no camines por el victimismo de los ricos, porque, de otra forma, si persistes en el inicuo error del último siglo y medio, deberíamos ser nosotros, los hijos a los que desatiendes hasta el límite no ya de la lengua, sino incluso hasta la muerte y el completo silencio íntegro e inerte, los que deberíamos decir: Adiós, Triespaña.

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