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Música

Etiquetas:   Crítica musical   -   Sección:   Música

Diez años sin Ovidi

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 20 de febrero de 2006, 00:00 h (CET)
Este año se cumplen diez desde que Ovidi Montllor falleció. Con este motivo a lo largo de los meses que llevamos transcurridos de este 2005 se han sucedido los homenajes al cantante alcoyano. La Generalitat de Catalunya ha venido patrocinando diversos actos a lo largo del año en los que ha actuado Toti Soler el que fue fiel guitarrista del cantante, y en Valencia se le ha rendido homenaje en la Universidad y hace unas semanas en el teatro de la Societat Coral El Micalet donde varios de los que fueron sus compañeros en el mundo de la canción dieron un recital para recordarle. Tan sólo han faltado a la cita las instituciones valencianas regidas por el Partido Popular. Nuestra Generalitat, que en su día y ya a las puertas de la muerte le otorgó una distinción honorífica ha dado la callada por respuesta y en el Ayuntamiento de Alcoi, su pueblo tantas veces presente en sus canciones, los ediles populares le han negado el homenaje alegando que diez años muerto es poco tiempo para recordarle con actos en su honor. La verdad es que conociendo a Ovidi estoy seguro que todo esto le resbalaría. Era poco amigo de distinciones y honores y el olvido de la derecha de su pueblo era para él un olvido de años. Si en vida nunca le reconocieron cómo le iban a distinguir después de muerto.

Ovidi dejó Alcoi muy joven para marchar a Barcelona donde quería seguir con su carrera de actor iniciada en su pueblo. Pero un buen día alguno de sus amigos, parece ser que fue Joan de Sagarra, le lanzó a cantar en un concurso para nuevas voces. Y ahí fue donde yo le conocí. El 20 de Diciembre de 1973 junto con él y el poeta Vicent Andrés Estellés teníamos que presentar en los locales del Rat Penat en Valencia su disco “Crónica d’un temps”. No pudimos hacerlo. Ese día Carrero Blanco, máxima autoridad española después del dictador Franco, subió a los cielos entre el estruendo de la dinamita etarra y el acto quedó aplazado “sine die” mientras nosotros, con el miedo en el cuerpo, nos refugiábamos en nuestros domicilios.

El verano siguiente Ovidi recorrió una infinidad de pueblos del País Valenciano con sus canciones. No lo hizo solo. Vicent Andrés Estellés, uno de los mejores poetas valencianos, le acompañó. El poeta había publicado en poco tiempo un montón de libros que durante años había dejado en los cajones de su escritorio y se había publicado el primer tomo de sus Obras Completas y Ovidi había musicado algunos de los poemas. Así que ambos eran aclamados por el público después de recitales no demasiado habituales donde uno cantaba y el otro recitaba sus poemas más electrizantes. En más de una ocasión fue mi coche el que nos sirvió para trasladarnos desde la ciudad a los pueblos, generalmente en fiestas, donde tenía lugar el recital de aquel magnifico dúo.

En aquellos tiempos pasar por el escenario del Olympia parisino era el espaldarazo que todo cantante ansiaba. Y así fue como en el mes de Abril de 1975 Ovidi Monllor también hizo su Olympia, acompañado en esta ocasión por Maria del Mar Bonet que también se estrenaba en aquel mítico escenario donde la tarde-noche estaba ocupada por otro gran cantante: el francés Charles Trenet. La hora del recital, las dos de la tarde, no era la más adecuada pero así y todo la platea se llenó de un público ávido por escuchar a ambos cantantes. Muchos valencianos entre el público y también algún que otro español nacido en Francia hijo del exilio. Los asistentes nos emocionamos al escuchar algunas de las canciones pero quien más se emocionó, hasta llegar a las lágrimas, fue el poeta Vicent Andrés Estellés, cuando Ovidi cantó con su voz desgarradora su poema “Els amants”. Estellés se hacía cada vez más pequeño acurrucándose entre el rojo terciopelo de la butaca mientras el Olympia se llenaba con aquel grito que proclamaba que “no hi havia a Valencia dos amants com nosaltres”. Treinta años después todavía recuerdo los paseos por las orillas del Sena y los grandes cartelones que anunciaban la película “Emmanuelle” que no llegaría a nuestras pantallas hasta bastante después de la muerte del dictador. También está entre mis recuerdos la presentación que de su disco “Alcoi” realizamos en la Casa de Cultura del pueblo que da titulo al disco. Quedó público en la calle y el acto fue todo un éxito. Después una estupenda cena en uno de los, por entonces, mejores restaurantes: “La Venta del Pilar” donde recuerdo un sabroso conejo al ajillo como no he vuelto a probar.

Hoy Ovidi no está. Hace diez años que un cáncer, que le dejó sin voz en sus últimos días, nos lo arrebató. Pero nos queda su recuerdo, sus canciones, sus películas. Ahora mientras escucho cualquiera de los catorce discos que forman su antología estoy convencido que Ovidi no ha muerto. Como decía en una de sus canciones está de vacaciones, bebiendo vino y aguardiente y acariciando el cuerpo de cualquier dulce muchacha al lado de cualquier romero del Barranc del Cinc.

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