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Opinión
Etiquetas:   Un día menos  

El derecho a elegir cómo vivir

Juan Antonio Hurtado
Redacción
sábado, 8 de octubre de 2005, 02:38 h (CET)
Ahora con tanto revuelo que ha originado el Estatut catalán se me ha ocurrido que ya que estamos podríamos actualizar todas aquellas leyes obsoletas y modificar las cosas que ya quedaron para otros tiempos. Dice Rajoy que el Gobierno socialista ya ha hecho mucho daño por escuchar la propuesta catalana, pero yo aun me pregunto cuándo va a argumentar las causas y consecuencias de ese supuesto daño. Parece ser que últimamente hablan sin fundamentos. Quizás el peligro sea dar voz a aquellos que antaño no tenían la oportunidad de expresarse ni tan siquiera en su idioma, y que ahora con este Gobierno sí pueden, al menos, dialogar porque, ¿quién dijo que dialogar es malo? Quizás eso es lo que le falta a algún militante de algún partido político.

Por ejemplo, algo que es muy irrisorio es la Declaración de los Derechos Humanos. Podrían actualizarla con la misma constancia que el antivirus Panda, así quizás no mejoremos nuestra situación pero no se nos quedará la cara de tontos al comprobar que dicen que existen unos derechos que nos protegen. A mi me da por reír. Dice la Declaración de los Derechos Humanos que toda persona tiene derecho a una vivienda y un trabajo. Se habrá tenido que repartir algún folleto con las notas más importantes por Melilla, porque últimamente están inquietos. Quizás se hayan creído esa sarta de mentiras.

Es lógico que las autonomías pidan lo que antes no se atrevían a pedir, que desmembrasen el estado español para su beneficio propio y el de sus ciudadanos, porque con el paso del tiempo el ser humano se convierte en más individualista y eso conlleva a poseer un estado de privilegio y beneficios que ayuden a tus iguales, sin importar lo que ocurra a aquellos que señalan con el dedo. Todo lo que se forma se dispersa, es ley de vida, todo lo que se hace se deshace y por tanto si los estados unificaron a millones de personas con inquietudes, etnias, folklore y forma de ver la vida diferentes no es de extrañar que tarde o temprano cada uno reclame su espacio. La libertad de elegir cómo vivir su vida es tan solo cuestión de tiempo.

Tenemos que aprender a dejar de ejercer el mayor deporte nacional, que es el cotilleo y el no dejar vivir al vecino ¿Qué importa si una autonomía quiere independizarse y vivir de una forma diferente? A mi no me interfiere como persona. Cada uno es libre de ir, viajar, elegir y existir allá donde el quiera. El problema es del que no lo quiere entender.

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