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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Zapatero es el problema

Pepe López
Redacción
jueves, 6 de octubre de 2005, 02:13 h (CET)
Un Presidente de Gobierno que, ante un Proyecto de Estatuto que rompe la unidad de España (art 2 de la Constitución), y la igualdad entre los españoles (ats.9 y 14), se limita a decir –después de haber prometido reiteradamente que apoyaría el Estatuto tal como saliera del Parlamento- que dicho proyecto “ni lo rechaza ni lo asume”, es un pobre hombre, desaprensivo, imprudente e ignorante y, por supuesto, indigno de regir una Nación con muchos siglos de Historia.

Él solo es el problema. Unicamente él, quien en un momento de trastorno mental, y no puedo creer otra cosa, tuvo el atrevimiento de prometer algo que está fuera de sus facultades conceder, ni existía un sentimiento mayoritario de tal cosa.

En el Proyecto se trata, ni más ni menos, que dar otra configuración a nuestro Régimen político.

España, hasta ahora, ha sido siempre una Nación unitaria y soberana y se pretende cercenar una región, convirtiéndola en “Nación” y atribuyéndose competencias que el art 149 de la Constitución declara exclusivas del Estado.

La simple lectura del Proyecto catalán, aparte de producir verdaderas náuseas a todo español, de cualquier partido que sea, implica, no una mera modificación del Estatuto actual, sino una auténtica reforma esencial de la Constitución que, de tener éxito, supondría transformar a España en un Estado federal, que ni es lo que el pueblo español aprobó en el referéndum constitucional, ni lo que quieren la mayoría de los catalanes, ni lo que el Rey juró “cumplir y hacer cumplir”.

Supongo que el Rey tendrá algo que decir o hacer, a la vista del art 56 de la Constitución, porque “es el símbolo de la unidad y permanencia del estado y porque arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones”.

Si una de estas instituciones, el Parlamento catalán,”se sale de madre”, tendrá que hacerla entrar en su cauce y no me vale ese eufemismo de que el Rey reina pero no gobierna, porque la pasividad en una cuestión en que está en juego hasta la propia esencia de la Corona, sería algo imperdonable.

Y supongo que tendrán también que decir algo las Fuerzas Armadas, porque no en vano el art. 8 de la Constitución les atribuye la misión de “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional” Más claro no puede estar.

Por todo ello, si lo que pretende el Proyecto de Estatuto es la reforma de la Constitución, como se ve claramente, el procedimiento que hay que seguir es el del art 168 de la Constitución y no engañar al pueblo español con una artificiosa filigrana jurídica para contemporizar con los separatistas catalanes y quedarnos con una Nación mutilada, un Rey mudo, un Ejército pasivo, unos españoles defraudados y el principal culpable sonriendo.

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