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Etiquetas:   Un día menos  

El mono de la mona

Juan Antonio Hurtado
Redacción
jueves, 6 de octubre de 2005, 02:13 h (CET)
Dicen que los chimpancés y el ser humano se parecen en un 98% genéticamente, por lo tanto no nos podría resultar tan raro que imitaran algunas pautas de nosotros, aún más cuando son malas y ofrecidas por nuestra parte. Me he quedado muy sorprendido al enterarme de la noticia de que una chimpancé ha dejado de fumar después de dieciséis años de adicción al tabaco que le ofrecieron unos zoólogos chinos para que saliese de la crisis depresiva que le produjo la muerte de su compañero sentimental.

Es increíble, me sorprendo cada vez más, es incluso muy gracioso y la primera pregunta que me llego a formular desde un punto de vista animado y gracioso es: ¿qué indujo a esa mona a fumar? Sufrió la muerte de su ser mas querido y amado, pero claro está, no creo que ella se formulara como solución una idea tan inverosímil e intolerante como la de empezar a comunicar a sus cuidadores que quería un cigarrito rubio para calmarse. Está claro que no fue así, por eso mismo me hace centrar la atención en que quizás algún experto psicólogo animal o como quieran llamarlo llego a consumar su idea de proporcionar tabaco a esa mona, es decir, proporcionarle droga como solución a sus problemas. Después son esos mismos expertos los que condenan a las personas que se drogan diariamente por algunas circunstancias y consecuencias que podrían derivar de muchos factores. Esos “vendedores de cáncer” que vendieron “la solución” a la mona condenan a las personas que se valen por sí mismas para plantear si probar y/o consumir drogas y no lo hacen con su propia conciencia por hacer semejante barbaridad.

No hay suficientes datos para determinar las circunstancias que llevaron a esos zoólogos a hacer lo que hicieron, pero quizás es culpa de los medios de comunicación que tan solo utilizan un titular llamativo y en el que seguidamente se escasea de datos concluyentes que nos brinden la veracidad de las circunstancias que indujeron a proporcionar droga a una mona. También podríamos plantearnos qué hace esa persona trabajando en un zoo y cuidando animales mientras a la misma vez condena quizás el maltrato físico de animales, el abandono o el ahorcamiento, pero eso sí, drogarlos no es tan grave.

Espero que cuiden mucho mejor a los animales y que en los próximos días no veamos un titular parecido a 'ratas cocainómanas', aunque ya bastante las drogan para nuestro beneficio. Espero que los demás animales no cometan el mismo error que el ser humano y dejen de drogarse.

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