Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Que Hotel - Hoteles baratos
Diario Siglo XXI Sueldos Públicos El Viajero Magazine Tienda Diseño Grupo viernes, 25 de mayo de 2012. Actualizado 23:42 h. Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
Siglo XXI. Diario digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Portada | Opinión | España | Mundo | Economía | Televisión | Cine | Música | Tecnología | Libros | Medios | Moda | Salud | Sexo | Ciencia | Gastronomía | Toros |
Deportes    Londres 2012    Fútbol    Baloncesto    Motor  |  Última Hora  |  Videos  |  Entrevistas  |  Infográficos  |  El Tiempo    ●    Concurso fotográfico
    
Tags: Opinión · El arte de la guerra · Santi Benítez
La verja


Santi Benítez


Santi Benítez Santi Benítez
jueves, 6 de octubre de 2005, 04:13
Comentar


Podría decir que, en estos días, hemos estado asistiendo a una de los espectáculos más denigrantes al que puede asistir un occidental. Pero mentiría. Es un espectáculo que venimos viendo desde hace mucho, aunque digamos que ahora nos parece más llamativo por la forma en que ocurre.

Y lo llamo denigrante porque no hay nada más denigrante para un ser humano que ver cómo otro ser humano, aún a costa de arriesgar su vida, atraviesa a pie varios países para saltar una verja con la ilusión de malvivir en el primer mundo. Porque malvivir en el primer mundo ya es mucho para ellos.

Tampoco puedo decir que no sea algo que me toque personalmente. Primero porque vengo de una familia de emigrantes. Segundo, porque soy canario y cada vez que vuelvo por allí sólo tengo que ir a un chino en la Calle Luis Morote, cerca de las Canteras, para escuchar hablar en más de seis idiomas en un local de setenta metros cuadrados, que me recuerda haber nacido en un de las tierras más cosmopolitas del mundo. Y tercero, porque sé muy bien lo que es huir de tu país, dejando atrás familia, amigos, lugares conocidos, la lengua materna. No porque me haya pasado a mi, sino por que he trabajado con regularidad con refugiados.

Para el primer mundo, para nosotros, la inmigración ilegal supone un problema real de mantenimiento de infraestructuras y servicios. Sobre todo porque obligan a tener en cuenta imprevistos presupuestarios sobre esos servicios.

Sin embargo, el primer mundo debería plantearse por qué se produce esta avalancha de personas que buscan una vida mejor en un mundo que les niega, de forma activa y pasiva el derecho a un mundo mejor en el que vivir.

Obviaré imbecilidades como las dichas por los racistas de extrema derecha, o las tonterías que han sido publicadas en ese panfleto llamado El Confidencial, en el que un adicto a los hongos mejicanos ha dicho que el gobierno de Zapatero ha pactado la cesión de Ceuta y Melilla a Marruecos. Lo mejor de todo es que habla de que sus fuentes son de toda solvencia. Miedo me da preguntar a que llamará este guionista de películas de ciencia ficción fuentes de toda solvencia.

Si el sufrimiento de estas personas, si su lucha por conseguir una vida digna no es la prueba más irrefutable de que el primer mundo no está haciendo nada para paliar la pobreza, aún sabiendo que puede hacerlo sin demasiado esfuerzo, no sé qué más se puede presentar como prueba.

Quizás las personas que vivimos en este primer mundo deberíamos plantearnos de forma seria que estas personas son, ante todo, refugiados. Sí, refugiados. Porque no sólo se huye de la guerra, no sólo se huye de un gobierno que te persigue por tus ideas. También se huye de la pobreza, del hambre, de la falta de medicinas, de la falta de oportunidades, de que tus hijos tengan aquello que tú no tuviste jamás.

Quizás ser del primer mundo a lo único que nos da derecho es a plantearnos que tenemos mucha suerte, y que hacemos muy mal no compartiéndola.

A propósito, no quiero terminar esto sin dedicarle una pequeña reseña a ese guardia civil que he visto en televisión bajarse de su jeep para patear a un inmigrante que se encontraba indefenso tumbado en el suelo mientras el resto de los inmigrantes le pedían por favor que no siguiera. Ojalá el Ministerio del Interior le explique cómo merece que su placa no sirve para patear gente, y ojalá nunca se vea en la tesitura de tener que salta una verja para intentar encontrar una vida mejor.

Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Autoscout24 to go. Aplicación gratis
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
Anúnciate en Diario SIGLO XXI
 

Quiénes somos  |   Qué somos  |   Contacto  |   Publicidad  |   Aviso Legal  |   Creative Commons  |   Suscríbete a nuestro boletín Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  

Cursos · Máster

  |  

Comprar naranjas online
© Diario SIGLO XXI - Diario digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris