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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

La Constitución de Weimar

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
martes, 4 de octubre de 2005, 00:31 h (CET)
"Si alguien intenta, desde Paris o Londres, oponerse a que Alemania consiga ver cubiertas sus necesidades, el pueblo germano las llenará y cumplirá a expensas de esos Estados y esas naciones." (Goebbels)

“Para conseguir la elevada finalidad a que yo me refiero [la paz duradera], las grandes naciones de esta parte del mundo deberían reunirse una vez más para establecer, adoptar y garantizar con todo detalle un Estatuto que lleva a todos el sentimiento de la seguridad y de la tranquilidad y, por lo tanto, de la paz. Es imposible que esta Con­ferencia pueda reunirse sin trabajos preliminares, es decir, sin acla­rar cada punto particular previamente. Es también imposible que una Conferencia semejante, cuyo objeto sería establecer el destino europeo para muchos años, se reúna bajo el ruido de los cañones y bajo la presión de los Ejércitos movilizados. Si estos problemas han de resolverse pronto o tarde, sería más razonable buscar su solución antes de que millones de hombres perezcan sin objeto y millones de valores sean destruidos también inútilmente.” (Adolfo Hitler)

¿No les recuerda esto al discurso de Huguet y compañía cuando afirman que si no se aprueba el proyecto secesionista catalán pasarán cosas malas y habrá una guerra civil entre comillas? ¿No les recuerda esto a los discursos en que se acusa de inmovilismo a quién se niega a subvertir la constitución española y a los proyectos secesionistas? ¿No les recuerda esto a la “paz” que defienden algunos?

La prevaricadora y golpista aprobación de una Constitución étnica –porque esto no es un estatuto, es una constitución y étnica, que no cívica- que se sabe injusta y anticonstitucional a todas luces el pasado 30 de septiembre en el Parlamento catalán, ha estado animada, apoyada y jaleada por quién representa a todos los españoles. A saber, el señor Rodríguez. La hoja de ruta establecida en Perpignan, puesta en marcha.

Olvida el señor Rodríguez que él prometió durante su toma de posesión como Presidente del Gobierno de la Nación española cumplir y hacer cumplir su Constitución. Claro, que también cabe pensar que no lo olvida pero le importa más bien poco. Lo suyo es establecer un Nuevo Orden Mundial.

El carácter golpista de esta aprobación queda clarificada por cuanto los golpistas se niegan a que su Constitución étnica sea ratificada mediante referéndum en toda España. Ni tan siquiera han consultados a los catalanes, para que vean. Allá por 1932 se celebró previamente un plebiscito en Cataluña. Ahora, ni eso.

Es por ello que el Partido Popular, que representa a media España y en estos momentos estoy segura que a muchísimo más de media, se ha apresurado a pedir, lúcidamente, que el proyecto secesionista se tramite como reforma constitucional o bien la inmediata disolución de las Cortes Generales y la convocatoria de elecciones generales y el refrendo del engendro golpista. Porque no se vayan a equivocar: a estos del “Estatut” el pueblo catalán les importa un comino. Lo único que les importan son sus prebendas. Y su poder. Y cuanto mayor, mejor. Tiene razón Mariano Rajoy cuando afirma que Zapatero ha traicionado a sus votantes. Sobre todo, al presentarse como socialista.

Les contaré que Hitler, que como todos saben fue elegido en elecciones democráticas, jamás derogó la Constitución de Weimar, que fue derogada después de la II Guerra Mundial por los aliados. Se limitó a irla vaciando de contenido, a subvertir la legalidad vigente y a ir imponiendo su propia legalidad étnica y su régimen criminal. Todo ello, por cierto, en nombre de la paz. Porque Hitler hablaba en 1933 de paz. Y cada vez que lo hacía los alemanes se emocionaban y Chamberlain se “apaciguaba”.

El Rey de esta nación, que aún se llama España aunque la ley y la democracia están a punto de desaparecer, ha hecho alusión a la indisoluble unidad de la nación española, del artículo 2 de la Constitución española de 1978. Y lo ha hecho con traje de militar en la Academia de Zaragoza. En nuestros días, los gestos lo son todo.

Otegui, ese de la “buena voluntad” según Patxi, hoy mismo, ha amenazado nuevamente a Rodríguez y le ha exigido “más compromisos”. Según Otegui, lo que él denomina izquierda abertzale "ha derrotado todas y cada una de las estrategias represivas que han puesto en marcha los estados español y francés". La hoja de ruta de Perpignan, cada día más evidente, que se va completando. Como ya dije, en nuestros días, los gestos lo son todo.

La Constitución de Weimar saqueada. ¿Se abre el camino hacia un glorioso y criminal Reich?

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