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Etiquetas:   Y digo yo...   -   Sección:   Opinión

Ya está aquí

Jordi Martínez Aznar

sábado, 1 de octubre de 2005, 21:40 h (CET)
Emulando al ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Josep Tarradellas, cuando volvió de su exilio de México, hace casi treinta años, podríamos decir que el Estatut de Cataluña "ya está aquí". Ya está aquí después de largas negociaciones entre los principales grupos políticos con representación en el Parlament.

Sinceramente, yo ya ni recuerdo cuándo comenzó todo, ni siquiera cómo comenzó, pero de repente, de un tiempo a esta parte, buena parte de lo relativo a la política catalana ha sido sobre el Estatut. Era como si todo lo demás dejara de ser importante y toda la clase política centrara la totalidad de su atención en este texto. Pese a que yo suelo ser bien pensado, en ocasiones no he podido evitar imaginar que tanta atención solamente era para evitar que se hablara de otros temas. Solamente un ejemplo: ¿cuántos de ustedes ha escuchado a lo largo de las últimas semanas alguna noticia o referencia sobre el barrio del Carmel? Ya saben, aquel barrio barcelonés donde se hundieron varios edificios hará ya algunos meses por culpa de las obras de un túnel. Si no me equivoco, aún hay vecinos que no han podido volver a sus casas.

Desgraciadamente, toda esta atención que dedicaron los políticos no lo hacían los ciudadanos de a pie. Tal vez fue porque el hecho de escuchar de manera diaria que lo que proponía uno lo rechazaba otro, luego este otro proponiendo prácticamente lo mismo al primero, después saber que tantos un parón de varios días en la negociación de un punto fue por culpa de una coma que estaba puesta delante de una palabra y no detrás, pues ha hecho que la gente acabara cansándose y fueran cada vez más los que fueran cansándose del tema-

Tal vez fuera por el desconocimiento de parte del texto que tenemos la ciudadanía. No voy a ser yo quien dé clases de política al President Maragall, a sus consellers o a las demás personas que ocupan el total de 135 escaños que componen en Parlamento de Cataluña, pero digo yo que si este Estatut es el que tiene que servirnos a los ciudadanos durante los próximos años, qué menos que, al igual que se hizo con la Constitución española de 1978 o la Constitución Europea de hace un año, pues nos hagan saber a nosotros de qué consta este texto. Tenemos el derecho de conocer cuáles serán nuestros derechos y deberes para los próximos años ¿no?

A mí de nada me sirve que salga el señor Artur Mas, como hizo el otro día, explicándonos la metáfora del cesto de manzanas para explican el nuevo método de financiación, en la que explica que cierto partido político entrega a Madrid un cesto de manzanas y después no le es devuelto, mientras que con la política de su partido, algunas de estas manzanas nos serían devueltas. A mí, lo que me interesa, es que me expliquen a qué se va a dedicar el dinero que cada año pagamos yo y otras muchas personas vía impuestos. Cuando quiera manzanas bajaré y yo mismo me las compraré.

Aunque puestos a preocuparnos de cosas, pues a mí me preocupan más el saber cómo se solucionarán otras cosas, como pueda ser el reducir el paro, mejorar la educación o el evitar que empresas multinacionales se vayan a otros países donde la mano de obra es más barata, más que si nosotros somos más o menos solidarios dando dinero a las arcas nacionales que Madrid, Galicia o Andalucía.

Ayer mismo, todos los grupos parlamentarios, a excepción del PP, votaron a favor del nuevo Estatuto catalán, que por lo que he podido escuchar en los medios de comunicación, es la tercera de nuestra historia, aunque en algunos momentos bien parecía que fuese la primera debido a las muchas horas y muchos meses que le han dedicado.

Ahora solamente nos queda esperar de qué hablaran a partir de ahora nuestros políticos. Temas como el socabón del Carmel o si el Forum ha sido bueno o malo para la ciudad de Barcelona quedan ya atrás, aunque todavía hayan muchos vecinos del citado barrio que todavía no han vuelto volver a sus casas por culpa de que alguien hizo mal su trabajo en su día o como mínimo no lo hizo tan bien como debería haberlo hecho.

En este caso, lo único que les pido a nuestros dirigentes (a los catalanes, me refiero) es que le dediquen a los demás problemas que existen en Cataluña el mismo tesón y esfuerzo y la misma dedicación que le han dedicado al tema del Estatut a lo largo de todos estos meses. El pueblo, dentro del cual están los que les han votado como los que no, se lo agradeceríamos profundamente.

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Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
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