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El pragmático Gobierno provisional de Ucrania

Alexey Makarkin
Redacción
sábado, 1 de octubre de 2005, 00:17 h (CET)
La composición del nuevo Gobierno de Ucrania, encabezado por Yuri Yejanurov, no llegó a ser una sorpresa. Verdad que varios candidatos a ministro, cuyos apellidos se mencionaban en la prensa han quedado sin cartera. Pero ya se puede afirmar que el Gobierno de Yejanurov es una prueba del pragmatismo que caracteriza a la élite ucrania.

Abandonó su puesto Anatoly Kinaj, ex primer ministro adjunto. Pero él ha quedado en el sistema del poder, y hasta ha sido ascendido, en opinión de ciertos expertos, pues va a sustituir a Piotr Poroshenko en su puesto de secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa.

Pero ese ascenso parece ser bastante efímero: a diferencia de su antecesor, Kinaj ha perdido el derecho a participar en la aprobación de las candidaturas de los jueces, los miembros del Consejo Supremo de Justicia, los dirigentes de las instituciones armadas de las regiones, así como en la adjudicación de grados militares. El secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa se priva del estatuto de asesor del presidente, pierde el derecho a participar en las reuniones del Gabinete de Ministros y dar encargos a los organismos del poder ejecutivo. Pero Kinaj ha aceptado ocupar ese puesto con facultades restringidas, porque necesita, por lo visto, una plaza de armas, no importa cuál precisamente, para realizar en un futuro sus eventuales pretensiones a llegar a ser primer ministro.

En cambio el ministro de Finanzas, Victor Pinzenik (en la década del 90 lo llamaban "Gaidar ucranio") no vaciló mucho, escogiendo entre sus simpatías políticas hacia Julia Timoshenko y el deseo de conservar la cartera ministerial. El problema consiste en que Timoshenko le podía prometer a Pinzenik el mismo puesto de titular del Ministerio de Hacienda, pero sólo en un futuro, después de las elecciones a la Rada, y sin darle garantías (todavía no está cierto si ella va a volver a ocupar el sillón de primera ministra). Mientras que Yuschenko podía hacerlo ahora mismo. Es comprensible que el pragmático ministro haya escogido una variante más racional, al aceptar entrar en el Gabinete de Yejanurov.
Han quedado en el nuevo Gobierno los anteriores ministros de Exteriores y de Defensa, Boris Tarasiuk y Anatoly Gritsenko. Ello significa que en la política exterior y de defensa de Ucrania se mantendrá la orientación euroatlántica.

Ha ganado mucho en la nueva situación un hombre que no llegó a ocupar ningún puesto en el Ejecutivo: es el alcalde de Kíev, Alexander Omelchenko, el único de los dirigentes regionales ucranios que ha conservado su puesto tras la llegada de Yuschenko al poder. Y no sólo porque su representante en el Gobierno, el ministro de Combustible y Energía, Ivan Plachkov, ha conservado el suyo.

Lo principal consiste en que logró a ocupar el sillón de primer ministro adjunto un viejo compañero de trabajo de Omelchenko, Stanislav Stashevski, quien durante largos años era un vice del alcalde de Kíev. Hace unos años él se desempeñó como ministro de Combustible y Energía, pero no se cubrió de laureles en ese puesto.

Otro veterano del aparato de Estado de Ucrania, Iván Sajan, desde ahora es ministro de Trabajo y Política Social. Hace unos años él ya ocupó ese cargo, en tres Gabinetes seguidamente. Pero últimamente se desempeñó como director general de Aluminio de Ucrania, sucursal de la compañía Aluminio Ruso, de Oleg Deripaska.

El nuevo ministro de Economía es Arseni Yatseniuk, quien formó parte del equipo de Serguei Tiguipko, cuando éste estaba a la cabeza del Banco Nacional de Ucrania. Conviene hacer recordar que durante los comicios del año pasado Tiguipko encabezó el centro coordinador de la campaña electoral de Victor Yanukovich. Como resultado de la "revolución naranja", Tiguipko perdió su puesto en el Banco Nacional. Yatseniuk a su vez no logró entenderse con el sucesor de Tiguipko, Vladimir Stelmaj, un viejo amigo de Yuschenko. En aquella ocasión los profesionales del mercado de valores expresaban su decepción por la ida del banco de Yatseniuk, un consecuente partidario de la economía de mercado. Y he aquí que ahora él va a formar parte del Gabinete de Yejanurov. Y en cuanto a sus simpatías mostradas durante los días revolucionarios, eso ya importa a pocos en la pragmática Ucrania.

Pues, Pinzenik es un clásico profesor liberal que siente gusto por la política. Stashevski es un gerente y constructor de tipo soviético, ya de edad de jubilación. Sajan trabajó durante largos años en el Komsomol, a finales de la década del 80 era inspector del Comité Central del partido comunista de Ucrania. Yatseniuk, de 31 años de edad, es un manager moderno, lo mismo que el nuevo ministro de Transporte y Comunicaciones, Victor Bondar, de 29 años. ¿Qué es lo que une a estos hombres? Solamente el pragmatismo político.

¿Se puede calificar a este Gobierno como un eficaz equipo de personas de ideas afines, capaces de resolver los problemas reales que afronta el país, tales como una brusca desaceleración del crecimiento económico, una alta inflación y la falta del boom de inversiones prometido? Creo que de la solución de estos problemas se ocupará ya el siguiente Gabinete, el "primaveral", que se formará tras las elecciones. Mientras que la tarea del Gobierno de Yejanurov consiste en hacer que el invierno pase sin muchas conmociones, sin una nueva crisis del Gobierno y sin una dura competencia entre ambiciosas figuras políticas. Se trata, en realidad, de un Gobierno provisional, el que difícilmente podrá tomar decisiones de importancia clave.

Pero existen fundamentos para suponer que también el Gobierno de Ucrania que se forme tras las elecciones tenga semejanza con el Gabinete de Yejanurov. Por supuesto, surgirán nuevos rostros, pero se mantendrá la esencia: un pragmático compromiso entre las élites. Pues es obvio que ningún partido ucranio y ni una coalición política estable serán capaces de formar su Gobierno al término de la campaña electoral. Y si así es, existe mucha probabilidad de que también el futuro Gabinete represente en sí una estructura complicada y contradictoria, como lo es el Gobierno provisional de Yejanurov.

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Alexey Makarkin es director general adjunto del Centro de Ingeniería Política, para RIA "Novosti".

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