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Etiquetas:   Un día menos   -   Sección:   Opinión

Hedonismo como forma de vida

Juan Antonio Hurtado
Redacción
sábado, 1 de octubre de 2005, 00:17 h (CET)
Hay personas que no saben vivir mientras que hay otras que mueren tempranamente, pero en cambio también hay otro tipo de gente que parece estar viva pero que en realidad murió hace tiempo. También tenemos a ese que llamamos Don Nadie y que quizás ha vivido más que la persona que lo señala con el dedo. Después de todo yo a veces me replanteo la respuesta a la pregunta ¿qué es vivir? Vivir es lo contrario a morir, lo opuesto. Morir es perder la oportunidad de experimentar algo, de conocer algo o de sentirlo, por lo tanto vivir debería ser todo eso que conocemos, experimentamos y reconocemos.

Hay muy pocas personas que saben vivir. Otras en cambio están tan engañadas que nunca se darán cuenta de que realmente están muertos. Todos aquellos seres vivientes viven tan solo por un simple hecho: el placer. El hedonismo es lo que nos hace seguir adelante, vivimos por diferentes motivos que nos impulsan a seguir aguantando las penurias con el conocimiento aprendido empíricamente de que después de la tempestad llega la calma, que detrás de algo malo aparece la crema de la crema. Los factores que te hacen cometer un simple acto en tu día cotidiano y simple son amplios, y hay consecuencias y causas paralelas que te proporcionan placer, lo que ocurre es que nadie llega a una simple conclusión como esta. No sabemos vivir porque estamos mas pendientes de cosas que verdaderamente son insignificantes, nos preocupamos por los problemas que la sociedad y el Estado nos crea, nos hace sentir que dependemos de ellos y que sin ellos no somos nada y no conseguiremos ser felices, porque la sociedad del bienestar es la que en principio nos proporcionaría todo aquello que necesitamos. No necesitamos que nos bombardeen con publicidad intentando que consumamos sus productos, dándonos pequeñas dosis de una enfermedad que se llama envidia, mezclada con consumismo y mucha avaricia. Nos educan de una forma inventada hace muchos años, y como todo en esta vida, esto se debe cambiar ¿Cuándo? No lo sabemos, pero siempre es un buen día para empezar a cambiar tu sin perder la esperanza de que los demás con tu ejemplo empiecen a planteárselo también.

El hombre acabar con el hombre y ese es nuestro destino, creamos fronteras entre las relaciones humanas, creamos fronteras que nos hacen sentir de un país y otro y no de un planeta que nos pertenece a todos, sin tener que utilizar ni visa ni visado. No nos diferenciamos tanto de los otros animales, la competencia que sufren los leones machos para conseguir una leona a la cual fornicar y crear una sociedad estamental jerarquizada desde el león jefe hasta los leones exiliados que deben conseguir la leona de cualquier otra sociedad de leones. Los leones exiliados deben encontrar el momento oportuno para invadir el territorio de la manada e intentar arrebatarle todo lo conseguido por el león jefe, es la destrucción por entretenimiento, por desidia, porque todo lo que empieza acaba y vuelve a comenzar.

No hace falta apuntarse a un cursillo de psicoanálisis barato para darte cuenta cuales son tus problemas, ni que nadie te diga lo que has de hacer, tan solo hay que reflexionar un poco acerca de los grandes secretos que escondemos y desconocemos, hay que empezar a pensar un poco y a aprender a utilizar el cerebro, plantearse hacia donde vamos y olvidar los errores pasados, pues los que cometemos ahora son originarios de una nueva era denominada “era tecnológica”, un mundo donde las relaciones humanas escasean, se crea desconfianza y todo el mundo teme amar. Bienaventurados aquellos que saben vivir arriesgando todo lo que poseen y disfrutan de las únicas cosas que no se pueden adquirir en el tele tienda, sensaciones que te proporcionen placer y con ello la felicidad que todos anhelan y que pocos consiguen.

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