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Etiquetas:   Los leones y los días   -   Sección:   Opinión

La legalización de la prostitución

Sergio González García

jueves, 29 de septiembre de 2005, 23:22 h (CET)
El anuncio realizado por la Asociación de Empresarios de Clubes de Alterne (Adeca) de intentar persuadir a la clase política para que regule el oficio más antiguo del mundo parece que ha caído “en saco roto”. Si plantean que la posibilidad de adquirir los servicios privados de señoritas y caballeros es algo habitual y no produce ningún perjuicio para nadie, utilizándolo como tronco del que sacar ramificaciones que podrían beneficiar al Fisco, con ingentes ingresos por cada una de las relaciones mantenidas. Al mismo tiempo, consideran necesario erradicar la prostitución de las calles y vías públicas, por las molestias que ocasionan a los vecinos de la zona, y la degradación moral y física que da del territorio en cuestión. Si bien, su normalización podría traer consigo la tan perseguida prostitución infantil, que proviene en su mayoría de los países empobrecidos de regiones del mundo donde el sueldo es ínfimo, pero además, en contra de su voluntad, prometiendo ventajas que en ningún caso podrán ser correspondidas.

En España, ponen el ejemplo de algunos países donde hay un cierto control sobre el empleo de “mujer de acompañamiento”, como es el caso de Holanda, donde no sólo hay un censo de personas que ejercen el trabajo, sino que cotizan a la Seguridad Social tulipana, y se concentran en unos edificios que tienen una perfecta visibilidad al exterior. Otros, como Francia, incluyen impuestos en la categoría de beneficios no comerciales, o bien del impuesto de la renta, siempre que la persona manifieste encontrarse bajo la dependencia de un proxeneta. Aunque, bien es cierto que desde un principio se intenta reinsertar a la facción social que desempeña este cargo. Del mismo modo que otros estados como la socialdemócrata por antonomasia Suecia, creó una ley en 1999 por la que se impedía realizar la prostitución, y se penaba no sólo a proxenetas y mujeres involucradas, sino también a los clientes que intentaran obtener los servicios de prostitutas.

Desde la patronal del negocio, su Secretario General y presidente de la formación ultraderechista España 2000, José Luis Roberto, se ha remitido multitud de solicitudes en las que se reclama “mano izquierda” a los diputados y senadores para que solucionen un problema que radica en la base de la sociedad. En la legislatura pasada, una comisión del Senado, presidida por la ex senadora popular Cristina Klimowitz, dejó a medio terminar el trabajo, sin llegar a completar la realización de un plan integral que afrontara la situación sin tapujos. Desde el PSOE, la también senadora, Fátima Aburto, apunta a una falta de voluntad política por parte de los populares para no emitir un informe parcial sobre el tema. Además, la Secretaria de Igualdad de la Ejecutiva progresista, Maribel Montaño, propuso hace varios días la supresión absoluta de este oficio, a través de un Plan Nacional de Inserción, tratando, así pues, de trasladar a otro trabajo a todas aquellas que la ejerzan, ofreciéndoles una vida mucho mejor, y sin penurias de este tipo. Por su parte, Izquierda Unida, a través de la diputada Carme García Suárez, considera que dentro de los propios partidos políticos hay problemas para conjuntar las ideas en torno al tema, partiendo de la base de la eliminación completa de la parte ilegal del asunto. Por último, la ex Directora del Instituto de la Mujer, Pilar Dávila, “se muestra partidaria de acabar con la prostitución, puesto que denigra, ofreciéndoles una salida a todas las que estén metidas en el negocio del alterne”.

Hoy en día, la única comunidad autónoma que tiene un reglamento específico de locales de prostitución y la manera de poder adquirirlos es Cataluña, cuya ley fue realizada en la última etapa del pujolismo. La Consejera de Interior de la Generalitat, Montserrat Tura, es, por el contrario, partidaria de legalizarla, ya que “todo lo que está en la clandestinidad sólo puede conducir a la sobreexplotación”. Para ello, va a modificar la legislación, intentando limitar la presencia de “mujeres de acompañamiento” en las calles, incluyéndolas en un censo que determine en el local donde desempeñan su trabajo, y obligándolas a pagar un canon económico, ingresando así en el registro de la Seguridad Social. A todo ello, unirá la detención de las prostitutas que ejerzan en la vía pública, para evitar accidentes tanto de los clientes como de ellas mismas.

En un país limítrofe con Alemania, como es la Polonia de Lech Walesa, se produjo, por segunda vez desde que se instaurara la democracia, la llegada al poder de la derecha. En este caso, el triunfador fue el Partido Ley y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynsky, quien pese a iniciar la campaña con un bajo porcentaje de apoyos, acabó alcanzando el veintiséis por ciento de los sufragios. Posteriormente, la que parece ser gran aliada de la formación política populista, Plataforma Cívica (PO), que, a priori, partía con una amplia ventaja en los estudios demoscópicos, vio como quedaba relegada a formación bisagra de la primera de ellas, obteniendo el veinticuatro por cien de los votos, con la que está dispuesta a pactar, pese a las grandes diferencias en materia económica, donde unos son estatalizadores y otros privatizadores.

La tercera en discordia sería otra formación populista en sus planteamientos, Autodefensa (SO), con el trece por ciento del apoyo del electorado, relegando a la cuarta plaza, con el escaso diez por ciento de los sufragios, a la antaño poderosa formación ex comunista, Alianza de la Izquierda Democrática (SLD), que mantenía hasta ahora, con más pena que gloria, el Ejecutivo central. Por último, la ultracatólica Liga de las Familias Polacas, que por pocos votos pudo entrar en la Cámara Baja del estado centroeuropeo.

De cualquier forma, no será la última vez que los polacos tengan que acudir a las urnas puesto que en dos semanas tienen que asistir a los colegios electorales para dictaminar quien será el que lleve la representación del país en política exterior, y quien firme los decretos del gobierno. Su actual presidente, el socialdemócrata Alexander Kwasniewski, no podrá volver a presentarse por haber cumplido ya los dos mandatos pertinentes y máximos recogidos en la Constitución. Por tanto, todo parece apuntar a una repetición de los comicios celebrados el pasado fin de semana, pero, en esta ocasión será el Alcalde de Varsovia, y hermano del líder del partido ganador de las legislativas, Lech Kwasniewski, quien pase a ocupar el cargo de Jefe de Estado y sumo dirigente del país.

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