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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Los muertos y responsabilidades de Alicante

Luis M. Xumini (Madrid)
Redacción
lunes, 26 de septiembre de 2005, 02:01 h (CET)
Hace unas semanas que Tráfico anunciaba su impotencia ante el aumento estival de los muertos en Alicante (27%), dijeron que iban a estudiar las variables porque se trata de frenar esta masacre. Sí, va a ser que se trata de eso, aunque muchos no capten la onda en sus despachos.

Aún resuenan las broncas de desesperación que se han dejado caer por Francia ante el aumento de accidentes y víctimas, pese al carné por puntos, que ya lo tienen hace tiempo, y los controles de velocidad y alcohol, que ya no saben ni dónde hacerlos: las sempiternas medidas a las que se les atribuye el poder de reducir accidentes y víctimas, aunque no se sabe con qué fundamento ni por qué conocimiento.

Uno no quiere ser el malévolo que repite eso de… ya lo decía yo. Pero la verdad es que lo dije(1), y mis predicciones no eran mágicas, estaban razonadas, se basaban en algunas de las claves del éxito francés de 2003, que no fue por lo que se dijo. Se atribuyó (cómo no), a las cansinas medidas que ahora no les funcionan, porque en realidad no les funcionaron nunca, como este verano tampoco han funcionado los controles en Alicante, ¿pero en base a qué se supone que tienen funcionar?

En aquél articulo hice la misma predicción para España, que bajarían los accidentes y las víctimas (fase actual… menos en Alicante), pero que volverían aumentar si no se hacia nada por evitarlo.

El principio de uniformidad es inexorable y de él no se escapa ni el gato: en las mismas condiciones las mismas causas producen los mismos efectos. O sea, que si no cambia nada, la masacre que se avecina será imparable, se producirá con la misma impotencia de ahora, preguntándose ¿por qué lo de Alicante?

Pero ésa no es la pregunta correcta, no. La cuestión es… ¿qué no se ha hecho en las calles y carreteras de Alicante?

En primavera se celebró en la provincia un simposio sobre el tema, el ponente general se esforzó en transmitir el mensaje de varios modos: hay que reducir riesgos en nuestras calles y carreteras. Ésa es la idea de la ingeniería de vanguardia, disminuir riesgos para aumentar la seguridad, porque riesgo a raudales es lo que se encuentra la accidentología por calles y carreteras. Y cuando hablamos de riesgos, nos estamos refiriendo a las condiciones de las vías y su entorno, a la señalización y al balizamiento que causan accidentes, y a las que causan víctimas y aumentan su gravedad (un ejemplo nefasto, vergonzoso y sangriento: los bordillos, glorietas y señales de la carretera Elche – Santa Pola, ¿por qué se mantienen?), las causas de los accidentes no son las mismas causas que provocan las víctimas y su gravedad… y hace muchos años que se sabe.
La crisis económica no ha hecho mucha mella en el tráfico estival alicantino, la gente se ha movido, y un sistema que ya está mal configurado y gestionado, cuando más se utiliza más falla.

Si no se mejoran las condiciones del sistema aún falla más, hasta llegar a una situación de degradación tal, en la que falla más aunque se use menos. Y cuando comience la recuperación, como el sistema sigue en malas condiciones, al utilizarlo más aún fallará más: más accidentes y más víctimas.

Para aumentar la seguridad vial en la provincia de Alicante y reducir la masacre que se avecina, hay que cambiar las condiciones para que no se produzcan los efectos que ya se saben, hay que reducir los riesgos que existen en nuestras calles y carreteras… porque no hay otra.

Desde luego, haciendo curvas con contraperaltes, acortando visibilidades y otros disparates de diseño viario, pervirtiendo señales y manteniendo los despropósitos que se pueden ver por las calles y carreteras de la provincia de Alicante… va a ser que no.

Accidentología es estudiar a razonamiento científico cómo y por qué se producen accidentes y víctimas en calles y carreteras, la actividad tiene fundamentos, paradigmas y métodos, y por eso le llaman ciencia empírica: porque estudia la realidad… no las variables.

Pere Navarro tiene razón, en la DGT es mejor que no investiguen, sino que gestionen. Reacuérdenles a los titulares de las vías que esto no es el País de Nunca Jamás y que no tienen el síndrome de Peter Pan; que son adultos y tienen responsabilidades con la seguridad de las personas: exíjanles que las cumplan… porque son suyas.

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Luis M. Xumini es vicepresidente de la Asociación Española de Accidentología Vial.

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