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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Menores, educación y justicia

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
martes, 27 de septiembre de 2005, 02:54 h (CET)
Esta misma semana una Juez de Menores de San Sebastián ha decidido, basándose en el informe de un equipo psicosocial, suspender la condena de 2 años de internamiento que se impuso por otro Juzgado a los 7 menores que habían acosado al chaval de 14 años, Jokin. Ya saben que Jokin no pudo aguantarlo más y se arrojó desde lo alto de una muralla y falleció.

Jokin fue quién alertó a los españoles sobre el acoso en las aulas (esa consecuencia de tener obligatoriamente escolarizados a chicos de entre 14 y 16 años y de la pérdida de respeto al profesorado y al alumnado; trágicas consecuencias de la LODE y la LOGSE). Recientemente oía yo en la radio que según un estudio de reciente publicación uno de cada cuatro escolares son acosados en las aulas. Pues qué bien. ¡Qué magnífico sistema educativo! La semana pasada un joven que defendía a su hermano pequeño era apuñalado en un pulmón en el colegio por un menor de 13 años, cuya expulsión de las aulas ya había sido solicitada por otros padres. ¿Y qué hizo Educación? Nada.

La Ley del Menor, aprobada hace unos años con el apoyo tanto del PP como del PSOE –se cubrieron de gloria ambos partidos-, es una ley nefasta, claramente mejorable, que sólo tiende a la protección del menor delincuente, dejando a su víctima o sus herederos completamente desasistidos. La madre de Sandra Palo, la joven asesinada en las cercanías de Madrid, emprendió una valiente campaña de denuncia de esta ley. El Gobierno le prometió que sería reformada. Ha pasado año y medio y todo sigue igual. Al menor le sale gratis delinquir.

Pues bien, ahora a estos jóvenes acosadores el haber vejado y humillado a un compañero de clase y haberlo llevado hasta el suicidio, les ha salido gratis. Dice el equipo psicosocial que los jóvenes verían perjudicado su normal desarrollo si son encerrados en una institución para menores (existe otro informe en otro Juzgado que dice que su entorno familiar no es en absoluto el adecuado para ellos). Por eso, la Juez, en un acto de ¿justicia? ha decidido enviarlos a casa. Como si nada hubieran hecho. ¿Cuál es su “normal desarrollo”? ¿Qué no sientan reproche social por sus actos y que vuelvan a encontrarse en las circunstancias anteriores al crimen es beneficioso para ellos? ¿Sin pena hay justicia?

¿Cómo habrán de sentirse los padres de Jokin? ¿Qué clase de justicia es esa? ¿Dónde ha quedado la víctima por el camino? ¿Es que acaso se la tiene en cuenta?

Tanto querer proteger al menor delincuente, la justicia se olvida de la existencia de las víctimas. Y es que en España no hay victimología –que no se reconozcan casos de asesinos en serie en España es altamente significativo-. Determinados sectores consideran que el menor delincuente es una especie de imbécil, no responsable por sus actos, la culpa de los cuales recae sobre “la sociedad” en abstracto. Vamos, que usted o yo somos responsables por los delitos que se cometen.

Estos sectores son más bien poco sinceros. Se trata de cerrar los ojos ante las consecuencias de un sistema educativo nefasto, que genera analfabetismo funcional, incapacidad de pensar por sí mismo, pereza, frustración y violencia. Se trata de que nos creyamos aquello de que todos los “niños” son buenos. ¿Es acaso “bueno” un niño de 13 años que apuñala a otro? ¿Acaso con 13 años no está en disposición de distinguir el bien del mal? Si vuelven a delinquir y repiten su actuación, ¿tendrán responsabilidad penal la Juez y el equipo psicosocial? ¿No será nadie responsable?

Se trata de decirle a la víctima algo así como “tú déjamelos a mí, apártate del proceso de reclamación que yo me encargo de ellos”. Y dejar a la víctima completamente desasistida. Todos los derechos para el delincuente, ninguno para su víctima. Y esto, no es justicia.

Y cuando el ciudadano ve que la justicia a que tiene derecho no va a ser impartida –una de las instituciones peor valoradas por el ciudadano, sin que nadie quiera ponerle remedio efectivo, es la Administración de Justicia-, suele tender a defenderse por sí mismo. A tomarse la justicia por su propia mano.

Las consecuencias de este tipo de ”políticas” las veremos. A lo mejor en este caso sí habrá quiénes han sido víctimas de la “sociedad”. Al menos, de parte de la misma. De quiénes defienden que el delincuente no es responsable de sus actos.

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