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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Las perspectivas del afganistán parlamentario

Piotr Goncharov
Redacción
viernes, 23 de septiembre de 2005, 23:56 h (CET)
¿Qué le espera al Afganistán parlamentario? ¿Va a actuar su Legislativo como un ayudante en la realización de reformas o como un freno? Los países donantes, que invierten cuantiosos recursos en la reforma de la economía, las estructuras administrativas y el Ejército y la democratización de Afganistán cumpliendo el convenio en Bonn, esperan con recelos los resultados de las elecciones parlamentarias celebradas el domingo pasado en el país. Pues de la composición del parlamento dependerá también cómo va a ser el nuevo Gobierno afgano.

Hasta el momento el equipo de Karzai ha actuado con bastante unanimidad, haciendo su aporte a las reformas que se realizan con una sustancial ayuda de parte de EE UU y Europa Occidental. ¿Seguirá siendo el nuevo Ejecutivo un fiel ayudante de Karzai si los "islamistas" llegan a constituir la mayoría entre los elegidos al parlamento? Precisamente esta pregunta preocupa seriamente a EE UU y otros países que sostienen que un conservador parlamento "islamista" sólo va a frenar las transformaciones democráticas.

¿En qué grado están fundamentados tales recelos y qué han mostrado las elecciones parlamentarias recién celebradas en Afganistán?
En la situación político-militar del país no se han operado cambios notables. A la oposición armada la siguen representando los viejos conocidos: los extremistas del Partido Islámico de Afganistán, con Gulbuddin Hekmatyar a la cabeza, los destacamentos dispersos de los talibán y los efectivos de Al Qaeda.

En cuanto a las fuerzas progubernamentales, aquí siguen ocupando con seguridad las posiciones clave los conocidos líderes de los mujaheddines: Rabbani, Qanuni y Sayaf, los que pretenden, además, ocupar el puesto de presidente del parlamento.

El grupo de los tecnócratas y los intelectuales locales que se consolidan en torno a los primeros, el que es la fuerza motriz y el sostén principal de las reformas que se realizan en el país, todavía es bastante débil y disperso para poder competir en serio con los mojaheddines de ayer.

En opinión del experto afgano independiente Ahmad Shah Obaid, quien participó en las elecciones como candidato independiente, el grupo en cuestión va a ser el tercero por su numerosidad en el parlamento, cediendo lugar a la élite regional y los jefes troperos. "Estas no son nuestras elecciones. Los intelectuales todavía nos sentimos débiles en Afganistán. Karzai tendrá que trabajar en condiciones de oposición, en primer lugar, por parte de los jefes troperos, los que, por lo visto, van a ser el grupo más numeroso en el parlamento. El problema consiste en qué grado van a oponerse ellos a la política interna y, lo principal, a la exterior que aplique el presidente", dijo Obaid.

Al propio tiempo, muchos expertos sostienen que no se debe dramatizar la situación. Karzai está preparado para tal desarrollo de acontecimientos. Lo viene a confirmar su reciente entrevista concedida a un periódico occidental, en la que Karzai les hizo recordar a EE UU y otros países occidentales que debido a los esfuerzos de ellos precisamente fueron creados los destacamentos de mojaheddines con el fin de luchar contra el régimen comunista. O sea que Karzai ha exhortado a los países donantes a percibir la eventual oposición como una realidad objetiva de Afganistán.

Mucho depende de quién va a encabezar a la oposición en el parlamento. En opinión de la mayoría de los analistas, tiene las mayores probabilidades para hacerlo el famoso político afgano Yunus Qanuni, ex ministro del Interior en el Gobierno de transición, quien representó a Afganistán en la Conferencia de Bonn de 2001. Qanuni ya ha formado su bloque de más de una decena de partidos y no sin fundamento pretende a ocupar el puesto de presidente del parlamento.

En opinión de expertos, la oposición encabezada por Qanuni actuaría suavemente y sólo mostraría dureza en los asuntos clave, tales como la distribución de los ministerios más importantes (de Defensa, del Interior, Exteriores y Hacienda) y la presencia en territorio afgano de las fuerzas de coalición antiterroristas con EE UU a la cabeza. Se trata de un problema sensible para los mojaheddines, y ellos exigirán de Karzai claridad en cuanto a los plazos de estancia de las bases militares de EE UU en Afganistán.

Sea como fuere, el parlamento de Afganistán, hasta en la forma de "yirga" (consejo de hombres prestigiosos locales), por tradición desempañaba un notable papel en la vida política y social del país. El restablecimiento de esa institución, que fue abolida forzosamente hace más de treinta años, sólo contribuirá a atenuar la tensión política, sostienen los más notables políticos y expertos afganos.

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Piotr Goncharov es analista de RIA "Novosti".

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