Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   El espectador  

ZP nos lleva a la guerra

Jorge Hernández

jueves, 22 de septiembre de 2005, 22:07 h (CET)
El talante escaso de nuestro presidente, o su exceso de talante sectario, conduce a España a las dos sendas olvidadas de la Guerra Civil. Si la Transición española supuso la paz, esta segunda Transición nos lleva a la guerra. No a una guerra cruenta, gracias a Dios, pero sí a una guerra dialéctica, ideológica, mediática. Nunca un presidente de ninguna democracia, y desde luego ninguno de los presidentes de la democracia Española, se asentó de forma tan cómoda en el discurso perverso de los buenos y malos. Ayudado por su fiscal particular, que nos trae recuerdos desgraciados del nefasto Pollo del Pinar, con la inestimable ayuda del sectarísimo Peces-Barba, y la colaboración siempre desinteresada de la máquina perfecta de manipulación que es el Grupo Prisa y la actual dirección de TVE, nuestra nación se divide, se enfrenta, se pelea.

Junio ha sido el mes de la calle. Junio ha sido el mes en el que por fin a la derecha sociológica se le han hinchado las narices. Junio ha sido, para nuestra desgracia, la expresión más palpable del clima de cris pación en el que convivimos ahora los españoles. La negociación con ETA, y la sospecha cada vez más clara de que algo sucio se ha pactado, el archivo de Salamanca o la rendición ante el chantaje nacionalista, la aprobación del matrimonio entre homosexuales, y más que su aprobación, la sensación de que se podía haber legislado de otra forma más consensuada, la ley digital, la recuperación de sólo una parte de nuestra historia reciente, el entierro del plan hidrológico, y el empeño presidencial por pactar con los nacionalistas radicales son prueba de su talante. Mucha propaganda, mucha sonrisa, mucha demagogia. Y sólo a escuchar a quien asiente, sólo dialogar con un sí asegurado, sólo recibir a quien rinde pleitesía y vasallaje.

Si un atentado aupó de forma definitiva al cándido Zapatero y al Rubalcaba desalmado, otro atentado más contra el sentido común puede que le desaloje de él. Rumores hay de que dentro del PSOE asisten alarmados a tal cúmulo de torpezas, e intolerancias varias. Puede que al PSOE de Zapatero y Conde-Pumpido, al PSOE de Caffarel y la sectaria Manjón, al PSOE de Iñaki y Ana Blanco les guste la fulminación del proyecto España, dejando entre medias al PP hecho unos jirones, pero a los españoles que murieron en la Guerra Civil, a todos, a los que han dejado su vida en el camino por la lucha del nacionalismo cabrón o el integrismo musulmán, a quienes se han partido el seso para que España, por fin, olvidara sus peleas intestinas y se orillara en la misma arena, a todos ellos, a rojos y fachas, a buenos y malos, a altos y bajos, a listos y a tontos, les hubiera encantado que en los comienzos del siglo XXI España disfrutara de unos gobernantes sensatos, pacificadores, que buscaran el bien común de todos los españoles. Justo lo contrario de lo que ocurre en esta desdichada legislatura.

Zapatero ha declarado la guerra a España. A la cordura, a los españoles que quieren alejarse por siempre jamás del ruido espantoso de la división, del odio, del enfrentamiento entre hermanos. Quizá no se vaya a las Azores.

Quizá se reúna con Carod y Otegui, al anochecer de España, en alguna isla perdida del Caribe cubano. Allí, será reconfortado por sus vasallos, y oirá ensimismado el canto de sirenas, la lisonja comunista. Oirá, desde dentro, el canto odioso de su rencor interno.

Noticias relacionadas

Dignidad y valores

La dignidad es el respeto y estima que toda persona por el hecho de estar viva se merece

Rivera apela al transfuguismo político. Quien no corre vuela

Quizá esta ha sido la más rocambolesca época de distrofia política, donde el futuro de España se está jugando al “estraperlo”

En el último minuto

​Si no fueran politicos adolescentes sino hombres de Estado, con visión del bien común del país y no de partido o personal, se agarrarían 'in extremis' a un gobierno de gran coalición con pactos de mínimos ante los grandes eventos que nos anuncia el futuro

Ver, juzgar y actuar

​Voy colgando mis modestos artículo en un blog al que he titulado “ver, juzgar y actuar”, los tres pasos que aprendimos en el libro de Maréchal, La Revisión de Vida, en mis años juveniles en la Acción Católica y seguramente el paso más difícil es el de juzgar, pues si cada hecho sobre el que me fijo a la hora de escribir no lleva a un juicio sobre mi mismo queda reducido, en el mejor de los casos, a un simple comentario bastante inútil.

Párrafos que no irán a ninguna parte. Parte II

No a los malos tratos, a la maldad. No al dolor inaugurado ni la terquedad
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris