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Opinión
Etiquetas:   Un día menos  

Día internacional de lo que nunca sucederá

Juan Antonio Hurtado
Redacción
miércoles, 21 de septiembre de 2005, 22:39 h (CET)
La palabra paz es omnipotente, todos la buscan (exceptuemos a Bush y sucedáneos) y nadie la encuentra (exceptuando los habitantes de Malta). La palabra paz puede servir de pretexto a un trasfondo hundido en el dinero y/o el poder, la paz se desea a primeros de enero y un día como hoy mismo.

La consecuencia de un mundo apacible es efímera en nuestra mente, todos sabemos que es imposible de conseguir, pero aun así no dejamos de anhelarla. Ocurre lo mismo con la libertad, es decir, que todos queremos la paz pero somos seres violentos, por lo tanto hay un concepto que falta en la formula mágica que te venden algunos ideólogos ilusos o quizás almas utópicas para hacerte creer que es posible un mundo sin guerra y muerte. Tenemos que empezar a ser realistas porque es lo único que nos queda, todo aquello que conocemos y que podemos palpar. Es muy bonito imaginar y pensar en un mundo mejor, pero quizás lo tendrías que pensar irremediablemente después de por lo menos levantarte del sofá; es muy fácil decir y luchar por un mundo mejor desde el salón de tu casa. En la vida hay muchos tipos de personas y de todos ellos podemos destacar los que saben y después los que actúan, y desgraciadamente hay problemas que no se solucionan solos.

Muchas veces he llegado a pensar que son todos esos poderosos de estado tan patéticos que no se dan cuenta que a los que pretenden engañar se dan cuenta de que están intentando insultar su inteligencia. Nadie esta en la posición de decirte lo que has de hacer, de pedir frente a los medios de comunicación la paz mundial mientras al mismo tiempo venden armas a esos países pobres que mantienen y mantendrán una deuda histórica que nunca deberían plantearse pagar. Quizás deberíamos darnos cuenta e incluso yo mismo, que el ser humano es un animal y como tal compite por sobrevivir, la guerra y la muerte es algo inherente del ser humano, no podemos autorregularnos e intentar convencernos de que debemos vivir en un mundo lleno de paz, mientras quizás inconscientemente estamos regando una semilla de odio que esta plantada en la sociedad. No podemos tolerar las manías del vecino y queremos plantearnos conseguir la paz mundial, es un poco resignante. Podemos seguir engañándonos a nosotros mismos o aceptar que la vida fue así y así seguirá siendo (o incluso peor) y que no podemos hacer nada por cambiar el curso que lleva nuestro planeta, todo lo que empieza se acaba y todo lo que se es en un momento dado se deja de ser, pro lo tanto tan solo nos cabe intentar disfrutar lo máximo posible y rezas al azar para que la próxima bomba, el próximo tiro o el próximo navajazo no sea dirigido contra ti. Somos tan patéticos que tenemos que alegrarnos de las desgracias de los demás porque sabes en el fondo de ti que podrías haber sido tu y te salvaste, tan solo tienes que disimular la alegría y todo seguirá como hasta ahora.

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