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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Carta al Ministro de Justicia

María José Henares (Madrid)
Redacción
domingo, 18 de septiembre de 2005, 23:35 h (CET)
Señor Ministro de Justicia: Supongo que habrá leído usted lo publicado sobre un nuevo caso, en el que se demuestra la inocencia de una persona, después de varios años encarcelada. Esta vez ha sido en Holanda. Parece que ningún país se libra de este tipo de errores. España, como usted sabe, tampoco. Y, sin embargo, sigue sin reconocerse el cometido con Ahmed Tommouhi y Abderrazak Mounib. Encarcelados en 1991, Tommouhi continúa proclamando su inocencia. Mounib ya no; murió, en la cárcel, en el año 2000. Nuestro ordenamiento jurídico no permite la revisión de sus causas. Por eso, el fiscal Mena solicitó su indulto, por ser “la única salida prevista en las leyes ante lo que podría ser un caso de error judicial”. Lo hizo en 1999. Desde entonces, ningún ministro ha tenido el coraje de resolverlo. Usted, tampoco.

Permítase, tan sólo, unos minutos de empatía. Imagínese que es un inmigrante al que, varias personas, confunden con un violador que, realmente, se parece a usted. Imagínese que le condenan basándose, únicamente, en el reconocimiento de las víctimas que, por otro lado, casi siempre vieron a sus agresores en sitios con poca luz e, incluso, con la cara cubierta por una media. Sin ninguna otra prueba objetiva en su contra. La seguridad de las víctimas, al reconocerle, convence a los jueces. Salvo en un caso, en el que las víctimas se retractan, en el juicio, vistos los resultados exculpatorios del análisis de unos restos de sangre. Siga imaginando, señor Ministro, que cuando lleva cuatro años en la cárcel detienen al verdadero violador, el que se parece a usted. Y que la técnica para estudiar el ADN ha avanzado y, ahora sí, permite analizar restos orgánicos de un caso en el que la sentencia es firme y que se dictó “siendo prueba irrefutable el reconocimiento de las víctimas”. Ante los resultados, el Tribunal Supremo anula la sentencia. Pero, de los casos restantes no se conservan restos y no es posible realizar pruebas similares. Usted, señor ministro, si fuera esa persona injustamente condenada, debería seguir en la cárcel. Le explicarían que, en un estado de derecho, el respeto a la ley está por encima de todo y que esa ley, por desgracia, no contempla la posibilidad de revisar un juicio simplemente porque, hasta el Fiscal, dude de la culpabilidad del condenado. Y le dirían que, aunque el gobierno quiere cambiar la ley, todavía no lo hecho. Y le aplicarían una legislación por la que España ha sido condenada, en varias ocasiones, por el Comité de Derechos Humanos de la Onu.

¿No es cierto que, si fuera usted este hombre, tendría otra opinión sobre el imperio de la Ley y consideraría que seis años son muchos para resolver un indulto?

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