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Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos  

Juan Palomo, juez

Juan-Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
domingo, 18 de septiembre de 2005, 08:20 h (CET)
Con toda la pompa y fanfarria con que las cosas hueras suelen revestirse en España se aperturó esta semana el año judicial togado, y el jurídico desaguisado nos permitirá zurcir este manojo de sentencias, donde se hallarán muchas y más grandes veras que zurcen ellos y enhebran en sus sastrerías de condenas... Puesto que justiciar es zurcir a gusto de quien te nombra, justiciemos a los juzgantes para que no sean siempre la alfombra del político farsante que, amén de ceñirles la toga, les permite relucir...

Los judicantes, ya saben, son ese grupo de atlantes que no necesitan a nadie para saber lo que es justo: sólo su estamento o grupo basta para juzgarse a sí mismos, lo cual explica el portento de que hayan tan pocos juzgantes condenados por delitos... Bueno, pues yo juzgo... que estos Juanes Palomos del pleito no son sino mayordomos de sus intereses y clanes, e incluso que su entendimiento en más romo que el del veraz Pero Grullo, que ya sentenció para los restos que no se puede ser “juez y parte”.

En la Judicia se trata y maltrata con tanta sevicia, negligencia y avaricia a los pobres justiciables, precisamente porque la aristocracia jurídica no responde ante nadie de la plebe soberana... Yo no sé cuándo a alguien se le va a ocurrir que las señorías judiciales respondan de sus presuntas inmoralidades ante el Tribunal del Jurado, como si fueran humanos, y no señorías arcaicas de un Régimen... no ya Anterior o Antiguo, sino antediluviano... Mucho más viejo que Franco, puesto que es la forma de “dictar” impunemente “Justicia” puesta en boga por las togas de los dictadores romanos, que también justificaban su capricho a través de sus digitales “Magistrados”.

Ítem más y otrosí habría que decir de la Fiscalía Pública, esa cosa tan Oculta que ibidenmente debería ser juzgada por el Tribunal del Jurado, para que así modernizara su vetusto estancamiento romano... Pero que además, inmediatamente, habría de someterse a la elección democrática, para no reducirse a una mafia de intereses compactados con la política zafia que mueve su Ministerio para servir, lacayunamente, al Gobierno.

Observen que dicho “elección democrática”, pero al margen de los partidos. Y de los clanes profesionales... Los partidos, sépanlo, son ya, ahora, quienes manejan los hilos de unos jueces tan políticos que abrevan de sus consignas, por más sectarias e inicuas, absurdas y prevaricadoras que sean las órdenes que emanan de las cúpulas partidarias. Y los clanes de Palomos son todavía mucho peor: ahí es corporativismo y autárquico abuso todo... Por eso, en la Justicia española, lo que no es política partidaria es completa y desoxigenada putrefacción.

Ya ha comenzado, pues, el maltrato judicial de este año: a su cabeza, la lumbrera del PP, Hernando, y la lumbrera del PSOE, Cándido. El uno ya está en la cima de su inexistente prestigio y el otro aún espera el Constitucional que le tienen prometido. Se abre la sesión del pútrido espectáculo.

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