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Etiquetas:   Un lugar llamado desarrollo   Coaching   -   Sección:   Productividad

Tú no tenías ninguna culpa

Has sido víctima no sólo de tu padre, sino también de un sistema que no sabe o no quiere, o no puede hacer efectiva la orden de alejamiento, como era el caso
César Piqueras
@cesarpiqueras
sábado, 11 de noviembre de 2017, 10:16 h (CET)
Tú no tenías ninguna culpa, fuíste una víctima, quizás la que más dolor va a sufrir…

Ayer por la mañana desayunaba en un hotel escuchando las noticias, y mientras lo hacia, tú, que nunca habías estado en mi vida. Apareciste, y apareciste en forma de estómago encogido, piernas temblorosas y lágrimas en el rostro. Lágrimas de rabia, y lágrimas de tristeza.

Tu madre también ha sido la gran víctima de todo esto. Pero tú no entiendes nada. Sólo sabes que tu padre, el Miércoles, el día más fatídico de tu vida, disparó vergonzosa, criminal y asquerosamente a tu madre. Tú no tenías ninguna culpa, y todavía no entiendes nada. Nunca lo podrás entender, ojalá lo olvides todo algún día.

Junto a tu madre, tú eres la víctima. Ella, ahora sufre algo que llaman muerte cerebral, un disparo le alcanzó en la cabeza. Pero tú no sabes lo que es la muerte cerebral, es como estar sin estar, no puedo ni tan sólo imaginar qué puedes estar sintiendo en estos momentos. Ni sé si te dejarán verla o si será conveniente hacerlo, todos esperamos que se recupere pronto, y que puedas volver a verla a tu lado, jugando en algún parque.

Pero no sólo habéis sido las víctimas de tu padre. Habéis sido las víctimas de todos. Cada año vemos como el número de mujeres que mueren a manos de sus parejas o exparejas, es similar al número de semanas del año. Me pregunto qué nos pasa como sociedad, qué enfermedad tan rara tenemos, para que más de 50 mujeres desaparezcan de nuestro lado. Sólo en España.

Cada vez que esto ocurre se crea un vacío, aparece en su lugar un hueco demasiado frío para todos, especialmente para los que más cerca están, como tú. Pienso en todo el frío que vas a vivir a lo largo de tu vida, y me siento impotente, y sin saber qué hacer.

Has sido víctima de un sistema que no ha podido poner freno al odio que había dentro de tu padre. Al odio de muchos hacia las mujeres, y también hacia la vida.

Pero olvidemos todo esto, a tus cuatro años es demasiado para ti, no sabes de nada de la ley, ni de las órdenes de alejamiento. Sólo sabes que ayer, tu madre, era acribillada a balazos delante de tus ojos, mientras gritabas y llorabas ¡mamá!, ¡mamá! ¿puede haber algo más cruel? y que una bala entró en su cabeza.

Y tambíen sabes que el idiota de tu padre se disparaba segundos más tarde después de tratar de huir en coche.

Te deseo lo mejor pequeño, pero hoy me siento muy triste por ti.

PD: Mientras estoy terminando de escribirte me dicen que tu madre ha fallecido, que no pudo aguantar. Lo siento mucho. Que descanse en paz.
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