Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Raíces

Octavi Pereña i Cortina
Octavi Pereña
miércoles, 7 de septiembre de 2005, 22:52 h (CET)
"En todos nosotros, escribió el escritor afroamericano Alex Haley, se da un hombre profundamente interesado en conocer quienes somos y de donde venimos. Sin este conocimiento enriquecedor hay una esperanza que no tiene sentido. No importa el éxito en la vida, todavía queda un vacío y la soledad más inquietante". Las culturas minoritarias, las naciones sin estado, han de hacer esfuerzos extras para conservar sus señales de identidad: lengua y cultura, historia, instituciones propias de una nación independiente y libre de opresión foránea... Si un pueblo, sea nación o tribu, pierde sus raíces y se disuelve en una cultura ajena, desaparece, haciéndolo con la degradación que la historia reciente nos muestra con ejemplos de cruda realidad.

Se dan raíces más profundas que las tribales o nacionales, lo son el
origen de la humanidad. Los viajes espaciales que buscan dar con el
comienzo de la vida, la investigación del Big-Bang que pretende
desvelar el inicio del Cosmos la teoría evolucionista que espera
remontar hasta la aparición del "homo sapiens", son diversas maneras de
intentar llegar hasta las raíces de nuestra existencia.

Los siglos y la deformación histórica han roto la transmisión de la
tradición que remonta hasta el origen del hombre. Entre las muchas
tradiciones que dicen la suya, sobresale como antorcha que brilla en la
obscuridad, la palabra divina que registra nuestro origen: "Dios creó
al hombre a su imagen, lo creó a imagen de Dios, lo creó hombre y
mujer" (Génesis,1:27).
El lector se preguntará qué garantía se tiene de que sea verdad el
relato bíblico. Es cierto que nadie ha visto con sus propios ojos como
Dios "al principio creó el cielo y la tierra". Al igual que las otras
tradiciones creacionistas, sólo se puede creer por fe. Creencia cierta
de que el relato bíblico de la creación se ajusta a la verdad. La fe
que mueve al creyente a creer con convicción esta afirmación no es de
humana fabricación, es un regalo de Dios que le impulsa a creer que su
revelación es fiable. Esta fe de origen divino lleva al creyente a
ponerse al lado del autor de la carta a los Hebreos y proclamar
juntamente con él: "Por la fe entendemos haber sido constituido el
universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de
lo que no se veía" (11:3).
La pérdida de la identidad tribal o nacional va acompañada de
degeneración moral. El mismo síntoma se manifiesta cuando se pierde de
vista que la existencia humana se debe a la voluntad de su Creador, y
no se comporta como si el tal no existiese. La degradación moral que
nos envuelve es una evidencia de que la mayoría ha perdido sus raíces.

Cuando Adán y Eva pecaron, Dios cubrió su desnudez que los avergonzaba
con unas túnicas de piel. Para ello tuvo que sacrificar unos animales
con el consiguiente derramamiento de sangre, símbolo de la sangre que
milenios más tarde Jesús vertería en la cruz del Gólgota. La tradición
que nos llega por la línea de Set, el hijo de Adán y Eva que
substituiría a Abel, asesinado por su hermano Caín, ha llegado hasta
nuestros días porque Dios la ha preservado a lo largo de los siglos.

Esta tradición nos transporta hasta las raíces de nuestro origen,
preserva a quienes la creen, de la degeneración moral que, como en
tiempos de Noé cubre la tierra.
Noticias relacionadas

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío

La inclusión como camino: hacia una construcción de la “diversidad inteligente”

La fórmula debe ser la inclusión como camino del desarrollo

El acto de leer

Dignifica y al dignificar permite que las personas vuelen
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris