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Etiquetas:   Y digo yo...   -   Sección:   Opinión

Yo acuso

Jordi Martínez Aznar

martes, 6 de septiembre de 2005, 01:08 h (CET)
Hará cosa de una semana tuve la oportunidad de escuchar en cierta emisora de radio pública catalana una tertúlia en la que hablaron acerca de las demandas y contrademandas que muchos famosos y famosetes se mandan entre ellos. Uno de los contertulios, de profesión juez, comentó en un momento dado que a su juzgado habían llegado tres denuncias contra el honor y cuatro más de concursantes o ex concursantes del programa "Operación Triunfo" contra la productora del programa por haber emitido ciertas imágenes suyas sin su consentimiento.

En muchos de estos casos, las denuncias son por cosas por las que cualquiera de nosotros intentaría arreglando hablando, pero ellos no. A la mínima de cambio ya están dirigiendose al juzgado más cercano para denunciar cuantas veces hagan falta contra quien haga falta, sin importarles cuánto cueste o cuánto tiempo necesiten para ello.

Y aunque están en su derecho de denunciar a otra persona si creen que esto es necesario, no es menos cierto que el hecho de inundar cada dos por tres los juzgados de demandas contra su honor hace que otros casos, en mi opinión más importantes, se ralenticen y no se les preste la atención que merecen.

Un tipo de casos a los que me refiero es a los de violencia doméstica. Parece que a algo tan importante como que evitar en la medida de lo posible que un hombre no vuelva a hacerle daño a su pareja se ponga en un segundo plano por culpa de cuatro famosetes que día sí, día también, centraliza toda la atención de los jueces, fiscales y abogados, a lo que tendríamos que sumar los medios de comunicación, de manera que solamente se hable de su caso, queriendo dejar bien claro que lo suyo es lo más importante.

Desgraciadamente, hay muchos programas de televisión que viven de informar a sus espectadores toda esta serie de demandas y contrademandas, aunque lo peor es que hay gente que traga con lo que le hechen. Es por esta razón por lo que este tema se ha convertido en una especie círculo sin fin, ya que mientras haya gente que quiera saber de estos temas, habrán programas que hablen de ello, y habrán programas que hablen de ello mientras haya gente que quiera informarse.

Desde aquí propongo un pequeño juego: mirar a partir de ahora cuántos minutos se dedican en cualquier cadena de televisión a los malos tratos y cuántos minutos a las acusaciones se lanzan unos famosos y otros. No hace falta ningún estudio científico para poder comprobar que una noticia de malos tratos a mujeres nos alarma durante unos minutos, pero en la mayoría de los casos nos solemos olvidar al cabo de un rato. Pero el hecho de que se hable de la acusación que haga cierto cantante o actor a otro, por el simple hecho de estar de manera casi continua en nuestras televisiones, hace que nos centremos en este segundo caso.

Como ya he dicho en mi primer párrafo, solamente en un juzgado, el del citado contertulio, ya se habían contado 7 demandas de este tipo de gente, así que es fácil imaginar que, si sumáramos los miles de juzgados que hay repartidos por toda la geografía española, podríamos ver que deben haber hasta miles de casos que podrían solucionarse de manera amistosa entra ambas partes.

Pero parece ser que para mucha gente, las soluciones amistosas no existen. Parece como que no solamente quieran ganarle la partida a su contrincante, sino machacarle con todas las armas a su alcance para así dejar bien claro que ellos llevan la razón y así poder volver a dormir tranquila y plácidamente a sabiendas vuelven a disponer de aquello que se les arrebató, siendo en la mayoría de los casos el honor.

Afortunadamente, todavía no hemos llegado al nivel de Estados Unidos, donde se han visto sentencias como la que obliga a cierto restaurante a indemnizar a una cliente después de tropezarse con un café que se le ha derramado a ella misma, sólo por poner un ejemplo.

Desgraciadamente, mientras los famosos de turno sigan llenando los diferentes juzgados de decenas de demandas para que los diferentes juzgados les devueltan el honor quitado anteriormente por alguien que le ha dicho váyase usted a saber qué, estos mismos jueces se verán incapaces de ocupar su tiempo en otros casos más urgentes y los cuales deberían acaparar la mayor parte de la atención.

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