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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Al nuevo delegado de Moscú ante la UE le sobran las ideas

Vladímir Símonov
Redacción
martes, 6 de septiembre de 2005, 01:08 h (CET)
Los problemas de facilitar el régimen de visados para los habitantes de Rusia que cruzan las fronteras de la UE, intensificar el diálogo en materia de la energía y elaborar un acuerdo multifacético de partenariado entre Moscú y Bruselas, figuran entre los primordiales que tiene planteados el delegado permanente de Rusia ante las Comunidades Europeas. Para este cargo fue nombrado Vladímir Chizhov, de 52 años, diplomático profesional que antes desempeñaba el puesto de subministro de Asuntos Exteriores de Rusia.

En su primera rueda de prensa en la nueva calidad, Chizhov, participante de 13 encuentros Cumbre Rusia-UE (de los 15 en total), comentó los planes de convertir su oficina de Bruselas en principal centro coordinador de la creciente cooperación de Rusia con la Unión Europea.

El diplomático no se siente desconcertado con motivo de que su nombramiento ha coincidido en tiempo con la crisis en la vida de la Europa unida, secuela de los resultados negativos de los referendos efectuados en Francia y Países Bajos en torno a la Constitución paneuropea y con respecto al destino indefinido de ese documento. Para Rusia las consecuencias de estos acontecimientos no son nada unívocos, estima Chizhov. Por un lado, Moscú preferiría tener una idea más clara respecto a los planes y acciones de sus partenaires de Bruselas, lo que facilitaría la organización del trabajo en común. Pero en las presentes condiciones, complicadas para la Unión Europea, como dan de entender sus altos cargos, este organismo muestra interés especial por demostrar su eficiencia, ante todo en las relaciones con terceros países. Rusia quisiera utilizar al máximo estas posibilidades favorables.

Habida cuenta de la actual presidencia de la Gran Bretaña en la Unión Europea, el decimosexto Encuentro Cumbre Rusia-UE se realizará en Londres el 4 de diciembre.

Entre los temas principales de esta cita próxima Vladímir Chizhov mencionó el relativo a facilitar el régimen de visados para los habitantes de Rusia que viajan por los países de la Europa unida.

Expertos rusos ya han concordado en muchos aspectos con sus partenaires europeos los proyectos de dos documentos importantes: el Acuerdo de facilitar los viajes y el Acuerdo de Readmisión. Bruselas enlaza estos dos problemas insistiendo en que Moscú asuma el compromiso de readmisión de los inmigrantes ilegales deportados, con la particularidad de que esta cláusula se extienda no sólo a los rusos sino también a los oriundos de terceros países que hayan penetrado en Europa a través de la frontera estatal de Rusia.

Chizhov no cataloga estas cláusulas entre las normas que no puedan ser concordadas. El nuevo delegado de Moscú ante la UE vaticina con optimismo la etapa siguiente de las negociaciones en torno a los problemas de visados: la abolición completa del régimen de visados.

Máxime que, pese a la opinión que circula entre analistas occidentales, la Unión Europea no pone el progreso en este campo en dependencia de los Tratados Fronterizos de Rusia con Estonia y Letonia. Moscú y Bruselas lamentan en igual medida la ausencia de tales instrumentos y esperan que, al fin y al cabo, estos problemas netamente bilaterales sean solucionados. "Ahora la pelota está en el tejado de nuestros colegas bálticos", resumió Chizhov.

El diplomático ruso hizo hincapié en un problema específico, relativamente nuevo, surgido en el marco del diálogo en materia de la energía Rusia-UE, es decir, la necesidad de elaborar las condiciones de venta de materiales del ciclo nuclear. Es que después de haber sido ampliada la UE el año pasado de 15 a 25 países, el número de instalaciones de energía atómica en el territorio de la Europa unida ha aumentado hasta 19 bloques energéticos, de los cuales 18 centrales electronucleares fueron construidas por entidades soviéticas con arreglo a los estándares tecnológicos rusos. Solamente una de ellas situada en Eslovenia fue erigida por la firma "Westinghouse". Naturalmente, todas las 18 centrales electronucleares reciben combustible nuclear conforme al mismo esquema que las semejantes instalaciones existentes en el territorio de los países europeos, veteranos de la UE, entre ellos Finlandia: Rusia suministra combustible nuclear y evacua el consumido. Pues ahora la Unión Europea y Rusia han de refrendar oficialmente las condiciones de venta de tales materiales.

En base al mismo principio Rusia mantiene cooperación con Irán. Al mismo tiempo, Moscú colabora activamente con la llamada "Troika europea" sobre Irán: Francia, Alemania y la Gran Bretaña, que tiene el mandato de la UE de negociar el destino del programa nuclear de Teherán que preocupa mucho a la comunidad internacional. "Bruselas y Moscú trabajan paralelamente en este ámbito coordinando sus acciones", señaló Vladímir Chizhov.

El nuevo delegado de Moscú ante la UE no ve obstáculos algunos para ampliar la colaboración en una región tan delicada e inestable como la CEI. Rusia no está propensa a monopolizar el espacio postsoviético, dispuesta a fomentar el diálogo de partenaires con la UE, máxime que varios países de la CEI tienen el objetivo de integrarse en la Unión Europea.

En cuanto a los "conflictos congelados" en el territorio de la CEI: Transnistria, Georgia-Abjazia, Georgia-Osetia y Alto Karabaj, la Unión Europea está interesada en contribuir a la extinción de estos focos de tirantez. Al decir de Vladímir Chizhov, "Moscú está dispuesto a examinar las propuestas correspondientes sean políticas o de otra índole".

El 1 de diciembre de 2007 expira el plazo de 10 años del Acuerdo de Partenariado y Cooperación Rusia-UE, recuerda Vladímir Chizhov. El documento incluye la cláusula relativa a la posibilidad de prorrogarlo automáticamente, y por esto ninguna de las partes espera un vacío jurídico al respecto. No obstante, hoy es obvio que en muchos aspectos dicho acuerdo ya no refleja el nivel actual de las relaciones entre Rusia y la UE. Es necesario renovarlo. Ahora es difícil vaticinar los resultados de la labor realizada hasta 2007 y cómo se desarrollará en el futuro: redundará en un acuerdo multifacético, o en un breve acuerdo marco con suplementos sectoriales o en una redacción actualizada del documento existente.

Pero lo principal está a la vista: Rusia y la Unión Europea seguirán necesitándose mutuamente, y mañana más que hoy.

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Vladímir Símonov es comentarista de RIA "Novosti".

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