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Rusia espera que se logre el consenso sobre la Constitución de Irak

Marianna Belenkaya
Redacción
domingo, 4 de septiembre de 2005, 06:16 h (CET)
"Estoy seguro de que se debe crear las condiciones para que todos los grupos étnicos y religiosos lleguen al consenso sobre la Constitución", declaró la semana pasada en Sochi el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en la rueda de prensa concedida conjuntamente con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. En estos términos el líder ruso comentó la elaboración de la versión definitiva de la Ley Fundamental que provocó debates acalorados entre los círculos políticos iraquíes.

La dificultades que se presentaron durante el desarrollo de este proceso ofrecer la posibilidad de reanimar la vieja iniciativa de Moscú de convocar una conferencia con la participación de distintas fuerzas políticas de Irak y mediadores internacionales. Se supone que tal foro permitirá llegar al consenso.

La diplomacia rusa está promoviendo esta iniciativa desde 2003, año en que cayó el régimen de Sadam Husein. Pese a que la conferencia internacional de Sharm el Sheij, celebrada en noviembre de 2004, consideró útil tal foro, no fue convocado ni antes de las elecciones parlamentarias iraquíes de enero de 2005 ni después. Precisamente en aquel entonces la proposición rusa podría resultar muy oportuna, ya que las elecciones dejaron al margen del proceso político a los sunitas, influyente minoría religiosa que durante decenios gobernó el país. Pero la
iniciativa rusa quedó sin respuesta.
La nueva dirección de Irak trató de incorporar a los sunitas al proceso político, invitándoles a participar en la redacción del proyecto de Ley Fundamental. Pero los esfuerzos resultaron vanos. Ninguno de los 15 sunitas miembros del comité constitucional haya firmado el proyecto de documento. Ahora los líderes de esta minoría religiosa llaman a sus partidarios a decir "no" a la Constitución en el referendum del próximo 15 de octubre. De modo que sacaron lecciones de las elecciones parlamentarias en las que no participó una buena parte de los sunitas por lo que perdieron la posibilidad de gestionar los asuntos políticos del país. Pero si en tres provincias iraquíes la mayoría de la población vota contra el proyecto de la Constitución, este documento se tendrá por rechazado. Según parece, al perder la posibilidad de influir en las elecciones, los sunitas pueden bloquear la Constitución.

Hablando en rigor, el proceso político en Irak, pese a todos los visos del progreso (celebración de las elecciones, redacción de la Constitución), está patinando y amenaza con revertir en una nueva tragedia.

De quedar rechazada la Constitución en octubre próximo, el país se vería al borde de una nueva crisis política (en el mejor de los casos) o de una guerra civil (en el peor de los casos). Cae de su peso que sin la Constitución, en medio de la parálisis del poder, no puede ni tratarse del bienestar social y económico ni del orden y la seguridad. Y esto es lo más importante para los iraquíes de a pie. Y es muy probable que tales argumentos resulten decisivos a la hora de votar a favor o en contra de la Constitución. Precisamente ahora comienza una enconada lucha por los votos de los electores.

Además, para Irak es importante no sólo aprobar la Constitución sino descartar la posibilidad de que en un futuro algunos digan que la Ley Fundamental fuera aprobada porque los electores simplemente no tenían otra opción. La Constitución no debe dar lugar a las controversias, tal como sucede ahora en Irak, ya después de que el proyecto de Magna Carta haya sido sometido a consideración del parlamento. Justamente por eso ahora es el momento más oportuno para volver a la idea de Moscú de convocar una conferencia internacional sobre Irak. Es posible que los mediadores internacionales ayuden a las fuerzas políticas iraquíes a llegar a un consenso, sin el cual el referéndum sobre la Constitución sería inútil.

"A la hora de votar la Constitución de Irak es imprescindible el consenso de todos los grupos sociales. Mientras no se pueda garantizar tal situación, existirá el peligro de resistencia armada", ha subrayado el Presidente ruso Vladimir Putin.

Las autoridades de Moscú esperan que la comunidad mundial adoptará una actitud unánime hacia este problema. A fin de cuentas, Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea y los países limítrofes con Irak confían en que en este país se impondrá la estabilidad. Por consiguiente, todos están interesados en el consenso en torno a la Constitución de Irak.

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Marianna Belenkaya es analista de RIA "Novosti".

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