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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Menudencias imprescindibles

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
domingo, 28 de agosto de 2005, 23:23 h (CET)
Ya Leibniz nos habló de las "pequeñas percepciones". Muy pequeñas sensaciones, imperceptibles; tan minúsculas que el mismo que las está viviendo no llega a percibirlas. Son por lo tanto subconscientes. Irán transformándose en fenómeno perceptible cuando adquieren cuerpo; por pura acumulación, o por ir conformando conceptos identificables.

Conviene tener en cuenta que esas menudencias, como las más grandes actividades, se pueden utilizar de diferentes maneras. En ocasiones pueden ser pequeñas argucias de unos (para estos no eran pequeñas percepciones); pudiendo tratarse de simples ignorancias, o de auténticas malversaciones de gente con poderío. Como en tantas otras cosas pueden consistir en maravillas de la vida o en perversas actuaciones disimuladas en la pequeñez imperceptible de las mismas.

Si tratamos de aclarar nuestra situación en el mundo, la tragedia propia de los hombres aflora enseguida. Los enigmas nos preceden y nos acompañan después, estamos forzados continuamente por el accidente que supuso la existencia, el tiempo marcará esa evolución hasta la muerte.

Insiste Norbert Elías, " No se trata del hombre y la naturaleza, como hechos separados, sino del hombre en la naturaleza". Y podemos añadir que tampoco cabe mencionar al hombre separado de las demás cosas. Tanto las realidades del Universo, como los demás hombres, van a involucrarse en una serie de interconexiones. ¿Quién puede considerarse aislado?

Estamos instalados en una realidad provisional, pasajera. Con una gran avalancha de pensadores, grupos e instituciones que pretenden endosarnos unos saberes sistematizados y jararquizados; cuando, paradójicamente, no puede existir ningún sabio absoluto. Me apunto al concepto de Michel Foucault de "Discurso del sobrevuelo", modestas aportaciones al acervo común.

De manera sencilla, sin grandes pretensiones, vamos a afrontar las circunstancias mundanas a las que tengamos acceso.

Acerquémonos a la materia, a las piedras, con esa limpieza nítida de Chillida u Oteiza. Esa será una aproximación que nos conecta con nuestro ENTORNO MATERIAL. Como una geografía que marque una impronta inesquivable en los seres humanos o como receptora de las actitudes de seres pensantes, aunque piensen poco en demasiadas ocasiones. ¿Utilizamos lo suficiente este punto de partida? ¿Conectámos con el medio físico? Barrunto la insuficiencia de ese contacto.

Si observamos a ciertos artistas descubrimos matices sensacionales en su colaboración con la naturaleza. Eiko y Koma, como otros artistas orientales, expresan como nadie la relación del cuerpo humano, con el viento u otros elementos naturales; su DANZA pone de manifiesto una gran sensibilidad, con trazas de novedad si atendemos al abandono de estas percepciones por la sociedad actual. Como seres alados trazan piruetas simbólicas donde el aire, la velocidad, el vértigo y el tiempo se ensamblan como expresión vitalista.

Algunas circunstancias pueden pasar desapercibidas, por abstractas o por difuminarse en el barullo mental que nos acosa. ¿Será factible eso de no dejarse arrastrar por el vocerío ambiental? Aprovechemos las palabras del viejo profesor Ringold (Me casé con un comunista - Philip Roth): "En la sociedad humana, el pensar es la mayor transgresión de todas. El pensamiento crítico es la subversión definitiva". Ahí se refleja una valiosa pequeñez, dejarse de tantos mimetismos vacuos y ATREVERSE A PENSAR por uno mismo.

¡Qué es la vida: Una ilusión! Ajustándonos a la frase calderoniana les propongo revisar hasta donde nos puede llevar esa turbulencia. Como método podemos dedicarnos a escuchar "La Valquiria" de Wagner. Los acordes que tensen nuestras fibras, los variables remolinos emocionales derivados, discurren por los entramados desconocidos del ARTE MUSICAL, son sensaciones y percepciones en gran parte subconscientes. No obstante, ¿No les sorprende la cantidad de afirmaciones memas emitidas sobre estas piezas wagnerianas?

Pretenden apropiarse de lo que debamos sentir cada uno, cuando acabamos de mencionar ese carácter inasible de esas percepciones, ¡afortunadamente! porque se apropiarían de todas. La música entraña una conexión señera de los sentimientos vitales y el arte. Esa percepción es particular de cada oyente. ¡Sobran interpretaciones presuntuosas! Otra cosa es la persona de Wagner y sus actuaciones sociales, es otro asunto histórico aparte. Es decir, la música la percibo yo y la vivo con mis sensaciones. Cada uno vivirá la suya. La utilización social y política hel hecho musical es otra cosa.

Es frecuente, que las verdades con muy pocas o ninguna evidencia, se pongan en práctica de forma recalcitrante o se tengan por incuestionables. Sin embargo, es muy rara la consideración de la limitaciones humanas para establecer verdades absolutas. Esta hojarasca de engaños suele ocultar MENUDENCIAS como las citadas, cuando estas son las que nos acercan a las grandezas de cada vida, la de cada cual, las vivencias particulares.

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