Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

El peligro amarillo

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 28 de agosto de 2005, 23:23 h (CET)
Desde los lejanos tiempos de Fu-Manchú, aquel malo malísimo que veíamos en el cine de nuestra infancia mientras devorábamos un bocadillo de tortilla y bebíamos zarzaparrilla- nuestra coca-cola nacional- siempre hemos estado amenazados por el peligro amarillo. En los tebeos de Hazañas Bélicas los malos siempre eran alemanes de cabeza y mente cuadrada o pequeños amarillos empeñados en matar a los heroicos y guapos soldados americanos. Más tarde el peligro nos llegaría en forma de libro, Mao Tse Tung, amante de la buena vida y las jovencitas, escribió un libro que fue el “Camino” de los jóvenes revolucionarios de los sesenta que de vuelta de sus viajes a Paris siempre traían envuelto en la maleta el “Libro rojo” con las máximas del líder comunista que fue malo hasta que a un presidente de los USA se le ocurrió poner los pies en Pekín como embajador de las hamburguesas y la coca-cola. Luego le llegó el tiempo de las amenazas amarillas al sector de la restauración con la aparición y proliferación de todos esos restaurantes chinos donde, salvo excepciones, no se come bien pero si barato pues ya se sabe que lo de “bueno, bonito y barato” es, hoy por hoy, un imposible. Y ahora, en los comienzos de este siglo XXI la amenaza asiática nos llega por doble partida. Por un lado esos jerséis, camisetas, zapatos o pantalones que amenazan a nuestros fabricantes mientras nuestros bolsillos se alegran y por otra la peste aviar que viaja en las alas de las aves migratorias que no conocen de fronteras.

Hace unos meses la protesta contra la importación de productos chinos venía orquestada por los fabricantes. Ellos eran los principales afectados por la entrada de estos productos, más económicos que los nacionales, en nuestro mercado. En Elche, cuna del calzado español, se produjo más de un altercado por este motivo e incluso se llegó a prender fuego a un almacén regentado por ciudadanos de ojos rasgados. Estas protestas venían de la mano del escalón más bajo de la pirámide empresarial, de aquellos sin el suficiente poderío económico para poder trasladar sus industrias a países en vías de desarrollo donde los salarios son más bajos y las horas de trabajo más largas y sin sindicatos de clase que reivindiquen mejoras para el trabajador. Los otros ya habían ido cerrando sus fábricas, enviando a sus operarios al gris, triste y mísero salario del paro, recalificando sus terrenos industriales para poder entrar en el más rentable negocio del ladrillo y plantado sus reales en países, Marruecos por ejemplo, donde producir una camisa o un par de zapatos es mucho más rentable. Nada que objetar, están en su derecho ya que estamos inmersos en una economía de mercado y capitalista y cada cual debe procurar por sus intereses. Incluso el Gobierno valenciano llegó a proponer ayudas institucionales, es decir con nuestro dinero, para subvencionar esta huida de empresas.

Ahora, cuando en los puertos de la Unión Europea están paralizadas millones de mercancías chinas, la protesta llega de la boca de los distribuidores. Las cuotas de mercado establecidas para los productos textiles de China hace mucho que fueron superadas y ahora aquellas camisetas y pantalones compradas e incluso pagadas hace meses por los grandes distribuidores europeos duermen el sueño de los justos en los almacenes aduaneros de los puertos de Hamburgo, Barcelona o Valencia a la espera de una solución. Con el fin de encontrarla este fin de semana se ha reunido en Pekín una delegación de la UE con las autoridades chinas, pero después de dos días la solución no aparece. Unos quieren liberalizar las mercancías a cuenta del cupo del año próximo mientras los otros se niegan pretextando que si así se hace cuando llegue el próximo Enero no tendrán derecho exportar ni un simple calcetín. En Junio las exportaciones chinas a la UE habían subido en un 85 % sobre el año anterior, habían llegado a la vieja Europa textiles del país asiático por valor de 1708 millones de euros.

Y en medio están los consumidores a los que la mayoría de las veces no les importa la procedencia del producto, tan sólo demandan un precio asequible sin importar el carné de identidad del mismo. Está claro que en un mundo cada día más globalizado como el que actualmente hemos creado las mercancías cruzarán y cada día más las fronteras sin ningún inconveniente y esperemos que no se cumpla la profecía de Cordell Hut. Este señor, premio Nobel de la paz en 1945 por su contribución a la creación de la ONU y que fue Secretario de Estado de los USA de 1933 a 1944 dijo que “Cuando las mercancías no pueden cruzar las fronteras los hacen los ejércitos”. Dios o quien sea nos libre de una invasión armada de millones de chinos pero ahora que los políticos de la UE discuten con ellos la manera de que nos invadan sus productos no estaría de más que apretaran las clavijas a los dirigentes de Pekín para que establecieran leyes justas para sus trabajadores, convirtieran a China en una democracia y derogaran la pena de muerte evitándonos así el triste espectáculo de las ejecuciones masivas que a menudo se producen en aquellas tierras. Nosotros, mientras, les compraremos camisetas y pantalones. Nos han de vender muchas para que nosotros en contraprestación les podamos vender algún que otro Airbus.

Noticias relacionadas

Donde se habla de encuestas sorpresivas y de otros temas

“Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.” Diego de Saavedra Fajardo

Wittgenstein

​Una de las afirmaciones hechas por las personas que apoyaron la "I Carrera contra el suicidio" se refería a que quieren que este tipo de muerte deje de ser un tabú y que pase a ser estudiado con detalle para poder evitar fallecimientos por esta causa.

Cada día se suicidan diez personas en España

Carrera a favor de la prevención de las muertes por suicidio

Depredadores sexuales

Las mujeres siempre encontrarán en su camino felinos agazapados dispuestos a destruirlas en sus garras sedientas de sexo

Bélgica, condenada por vulnerar derechos humanos

A. Sanz, Lleida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris