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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Un gran gesto

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 22 de agosto de 2005, 23:28 h (CET)
Durante décadas hubo un Papa que demostró su capacidad y su valentía a la hora de enfrentarse a los totalitarismos más atroces, surgidos de la pacifista Europa y su predilección por el apaciguamiento. Juan Pablo II denunció en numerosas ocasiones, tanto al marxismo como al nacional-socialismo, así como a los fundamentalistas del mercado. Ahora, como esperaban los católicos y temían los nihilistas y totalitarios, el Papa Benedicto XVI continúa con la labor emprendida por su antecesor.

Un gran gesto, imprescindible en mi opinión, ha sido la valentía de un Papa alemán de denunciar y condenar en Alemania y en una sinagoga, al nacional-socialismo, al cual ha calificado de “demencial ideología racista de matriz neopagana”. Denunció Benedicto XVI también el nuevo antisemitismo que está surgiendo en Europa. Hoy, domingo, ha abogado para que en el mundo prevalezcan “la ley y la justicia”. La absolutización de aquello que es relativo, dice Benedicto XVI, se llama totalitarismo. ¡Qué gran razón que tiene!

Excusándose detrás del conflicto palestino-israelí, es, una vez más, la izquierda –la que no se acuerda de que Marx también escribió sobre “La cuestión judía”-, la que está cayendo en el antisemitismo. O judeofobia. Como prefieran. Seguidos, claro está por la derecha conservadora más rancia.

Los pogromos vuelven a estar de actualidad. Así, hace unos meses, en Rusia, un grupo de diputados de la extrema izquierda, pedía que se prohibieran las organizaciones judías en dicho país. Ahí tienen también a los judíos franceses yéndose a Israel, debido a la constante profanación de tumbas judías en Francia. Dreyfuss y los Protocolos (burda falsificación hecha por parte de la policía secreta zarista y que sirvió para justificar, posteriormente, las atrocidades filosóficas por parte de los intelectuales del régimen nazi). O las judeófobas manifestaciones diarias que se vierten en la práctica totalidad de los medios de comunicación. Así, “El País”, ha llegado a tildar a la organización terrorista Hammas, la que pretende sabotear el proceso de paz emprendido en Oriente Medio, como “insurgencia”. Pero no se crean que “El País” es el único. Miren los demás medios… Una vez más, los periodistas y los docentes, esos grandes responsables…

Tiene razón Benedicto XVI, pues, cuando denuncia esta nueva ola de antisemitismo, que encubre una nueva ola de totalitarismo. ¿Hacia dónde va esta Europa del apaciguamiento –cuyo máximo exponente es, lamentablemente, el presidente español- y de la judeofobia? Como bien recuerda Benedicto XVI, los jóvenes de hoy no han vivido ninguna de las dos grandes guerras últimas: ni la segunda guerra mundial, ni la guerra fría. Los totalitarismos del siglo XX les resultan demasiado lejanos. Y en el caso de España, la guerra civil.

Así pues, son tierra abonada para comenzar de nuevo. Los liberticidas tienen en unos jóvenes escasamente formados –viva la LOGSE-, su campo de experimentación. Desde la izquierda, que ha radicalizado sus posturas, se vuelve a reinvindicar el marxismo. Eso sí, siempre bajo otros nombres y con excusas como que el marxismo jamás se llegó a aplicar realmente (¿Qué era la URSS? ¿Capitalismo salvaje?). Y desde la derecha, el fundamentalismo del mercado (que no es lo mismo que el liberalismo, no confundan).

Tanto para los unos, como las otros, existe una ley natural (como para Donoso Cortés lo era Dios) que establece el valor supremo, al cual debe supeditarse toda realidad: para los marxistas el Estado, para los fundamentalistas del mercado, el mercado. El individuo, pues, se desvanece. Y con él la ley, la democracia y la Libertad.

Y éste es el nuevo peligro que se cierne sobre la Europa del siglo XXI, que es, al fin y al cabo, el mismo peligro de siempre – que lean a Platón y Aristóteles y verán que lo suyo no es nada nuevo- : los liberticidas. Los dogmáticos. Los iluminados de bellos ideales. En resumen, los totalitarios. Camino de ello vamos.

Por eso es tan importante el gesto que ha tenido el Papa Benedicto XVI. Y tan importante la denuncia que efectuó, recién tomado posesión, contra los tres totalitarismos que acechan a los ciudadanos: el marxismo (ahora conocido por socialismo a secas), el nazismo y la anarquía (fundamentalismo del mercado).

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