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¿Asustado Occidente por el acercamiento entre Moscú y Pekín??

Arseniy Oganesián
Redacción
lunes, 22 de agosto de 2005, 05:56 h (CET)
El temor ante los primeros en la historia ejercicios militares ruso-chinos de gran envergadura inundó las páginas de los medios de comunicación social occidentales. ¿Cómo explicar de otro modo toda una oleada de publicaciones que trasuntaban preocupación cuando no tenían un marcado carácter alarmista aparecidas en algunas prestigiosas ediciones? El objetivo oficialmente anunciado de los ejercicios militares "Misión de Paz - 2005" es el ensayo de una operación conjunta en el marco de arreglo de conflictos regionales y de la lucha contra el terrorismo. Las maniobras se desarrollan en el marco de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCSh) entre 18 y 25 de agosto y tienen por escenario el territorio de ambos Estados. Participarán en las mismas unos 10.000 militares, incluidos 2.000 rusos.

Pese a las declaraciones hechas por las autoridades oficiales de Moscú y de Pekín acerca de que las maniobras no tienen ningún carácter ostentativo ni están apuntadas contra terceros países, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur sistemáticamente expresan su "preocupación" con motivo de su celebración. Evidentemente, una actitud tan preconcebida de Washington y sus aliados regionales hacia las maniobras no es sino consecuencia de su descontento con el acercamiento entre Rusia y China, así como con el acrecido prestigio de la OCSh, dispuesta a asumir la responsabilidad por el mantenimiento de la estabilidad en Asia. Tomados en su conjunto, estos hechos evidencian la formación de un mundo multipolar.

Alexander Duguin, líder del Movimiento Eurasiático Internacional, afirma que "hoy se asiste a un enfrentamiento cada vez más grave entre dos imágenes del futuro: entre la visión norteamericana del imperio mundial con EE.UU. a la cabeza y las concepciones de aquellas naciones que rechazan el modelo unipolar a favor del multipolar".

En opinión de Duguin, una seria asociación entre Moscú y Pekín "fue motivada por los sucesos del último año, cuando cobró cuerpo el proceso de revoluciones de terciopelo en el espacio postsoviético. La pista norteamericana en los sucesos de Georgia, Ucrania, Kirguizia y Uzbekistán evidenciaba fehacientemente que Estados Unidos se dio seriamente a la tarea de recomponer el espacio postsoviético en sus intereses geoestratégicos. Y esto se hacía en perjuicio de Rusia y China cuyas posiciones se tornaban cada vez más vulnerables".

Moscú y Pekín respondieron a su manera a este desafío. "En el centro de Eurasia, en el corazón del planeta se forma una organización que incluye Rusia y China, dos naciones de importancia global que entraron en el siglo XXI como socios estratégicos. De esta organización también forman parte países con enormes potenciales intercomplementarios", escribe de la OCSh Alexander Yakovenko, viceministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa. "La Organización de Cooperación de Shanghai es una oportunidad política única en su género, un modelo conceptualmente nuevo de integración geopolítica. La OCSh abarca casi dos terceras partes del espacio continental eurasiático, englobando a Estados que hunden sus raíces en diversas civilizaciones", recalca el diplomático.

Los ejercicios militares ruso-chinos, la asociación estratégica con China y el desarrollo de la OCSh, todos estos hechos, sin lugar a dudas, evidencian cambios en el rumbo geopolítico de Moscú. Pero sería incorrecto hablar de una opción hecha por Rusia exclusivamente a favor de Asia. Vale la pena traer a colación las palabras pronunciadas por el gran reformista ruso Piotr Stolypin: "Nuestro símbolo, el águila bicéfala, es heredado de Bizancio. Desde luego que son fuertes y poderosas las también águilas monocéfala, pero al cortarle a nuestra águila rusa una cabeza dirigida al Oriente, no lo convertiréis en un águila monocéfala sino que lo haréis desangrarse.

Resumiendo lo susodicho, hoy somos testigos del diseño de una política exterior rusa realmente multivectorial cuya acertada aplicación haría crecer el prestigio y la importancia de Moscú tanto en Occidente como en Oriente.

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Arseniy Oganesián es comentarista de RIA "Novosti".

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