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Etiquetas:   Ni talante ni pa'trás   -   Sección:   Opinión

Los odiados maestros

Miguel Sánchez Pérez
Redacción
lunes, 22 de agosto de 2005, 05:56 h (CET)
Los maestros, una de las profesiones más odiadas. ¿Por qué? Por dos motivos: principalmente por la ignorancia, no muy lejos de la envidia. Voy a intentar analizar un poco la situación, la de los profesores y la de la gente ajena a ellos.

Bien es cierto que los enseñantes, por norma general, trabajan solo por la mañana, tienen los fines de semana libres y dos (que no tres) meses de vacaciones. A priori parece todo muy bonito, incluso impartir una clase vista desde fuera parece lo más sencillo del mundo; al fin y al cabo es una persona adulta (supuestamente sabia) dando la lección a unos incultos renacuajos.

Ahora bien, sentarse en el asiento del profesor, delante de treinta niños que bien podrían pasar por hiperactivos, y que tienen encima el lastre de estar en torno a siete horas sentados en medio metro cuadrado, desde mi punto de vista ya es un mérito enorme. Un hecho soportable por muy pocos seres humanos. Son treinta niños diferentes cada uno del otro, con sus treinta familias, con sus treinta casas, con sus treinta problemas que traen consigo cada día; y ellos, los maestros, los tienen a todos solos. Porque esa es una de las características más significativas de los profesores: el aislamiento. Un médico puede comparar opiniones sobre un caso con sus colegas de profesión, al igual que un mecánico, sin embargo los maestros andan desamparados.

A simple vista tampoco es tan grave el problema, el que no quiera ser profesor que no lo sea, ¿verdad? Pero a menudo nos olvidamos de que sobre ellos está la responsabilidad de educar a nuestros hijos, de crear a las personas que pasados los años serán los pilares de la tierra: los políticos que nos gobernarán, los medicos que nos curarán…

Dicho todo esto, seamos sinceros, no cuidamos nada a nuestros profesores, ni moralmente ni con la remuneración que quizá merezcan. Tengamos un poco de respeto y empecemos por mandar a nuestros hijos educados al colegio, y que los maestros solo tengan que enseñarles…

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