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Y Morante puso las cosas en su sitio
Ignacio de Cossío
Corrida de máximo interés para el aficionado por un lado se producía el esperado duelo de Morante y Cayetano, y por toro volvíamos a ver el hijo de Moura, todo un revolucionario a caballo. In extremis Morante borda el toreo con el sobrero de Cuvillo, Cayetano apunta mucha clase y valor en dos toros muy distintos y Moura tiene que recurrir a Belmonte en banderillas para salvar los trastos en una noche generosa de trofeos como de pinchazos.
Sanlúcar se llena de aficionados de toda la comarca, nadie quiere perdérselo es la cita del verano. El festejo no puede comenzar con más mala fortuna, al segundo rejón de castigo Moura descorda al murube de Bohórquez y Morante no quiere ver a sus dos primeros toros. Cayetano que ve vía libre se entretiene de cortar una oreja a su primero y dos a su segundo con faenas de mucha estética. Cayetano muestra muy bien los engaños y se queda en el sito esperando a dos serios novillos de Torrestrella. Le falta ligar, templar un poco más siguiendo en armonía con las embestidas de sus toros, uno muy repetidor y otro muy corto. Con Cayetano el entretenimiento esta asegurado y no pocas ocasiones sufre aparatosas volteretas que si las corrige, las distancias después de cada primer muletazo me refiero, un día le pegarán un susto serio. Con la espada esta siendo un cañón y así claro esta todo es más fácil. Empaque, clase, valor y espada, que más se puede pedir, pues temple. Eso tiene que pulirlo un poco más pero tiene grandes virtudes.
Moura saca finalmente a su estrella, Belmonte, un caballo lusitano tordo en fase blanca y hace las delicias del respetable con dejadas a pitón contrario y al estribo; galopes de costado en ocasiones demasiados expuestos y alcanzados y siempre clavando de arriba a abajo como debe ser. Pese a su gran montura y dominio de las suertes y apoyos, falló en espadas. También se excedió sacando el otro sobrero pues ningún caballo, ni siquiera el debutante Capuchino, un caballo negro azabache, pudo subir el listón de Belmonte. Con el rejón de muerte volvió por sus fueros y hasta perdí la cuenta.
Morante de la Puebla, al igual que le sucediera a Curro Romero en día, cuando dice que no quiere ver sus toros créanme que no los ve. Pero milagrosamente llegó el pique profesional y su repuesta no se hizo esperar. Al sobrero de Núñez del Cuvillo lo ve muy rápido con el capote y le receta media docena de verónicas cadenciosas de mano muy baja que remata con una media que casi envuelve a la plaza entera. El pitón del toro es el derecho y Morante lo sabe. Se produce lo mejor de la noche sanluqueña, una serie de ensueño, larga, templada, con la mano muy baja las zapatillas clavadas en un palmo de terreno. El toro va, cuatro muletazos suben al cielo y el público cruje. Llega la segunda serie y casi el infarto general. No acaba ahí la cosa por el peor pitón clava tres naturales de cartel de toros, vuelve con otro circular y encima mata a recibir tirando la muleta a lo Galán. Nadie daba crédito de la apoteosis morantista, la cara de Cayetano era un poema de Lorca que yo me sé tras verle con el rabo a hombros. La plaza se viene abajo tan sólo le bastó 15 minutos para mandar uno a Portugal y otro a Ronda. Por algo es el mejor que torea en la actualidad, amen de Ponce.
FICHA TÉCNICA
Plaza de toros de Sanlúcar. Sábado 13 de agosto de 2005. Con casi lleno en los tendidos se lidiaron tres toros de Bohórquez, destacando el segundo de extraordinaria clase y nobleza; tres toros de Núñez del Cuvillo en donde sobresalió el último por el pitón derecho; y finalmente dos novillos de Torrestrella, que resultaron serios y encastados.
- Joao Moura. Silencio, ovación y oreja.
- Morante de la Puebla. Ovación, pitos, y dos rejas y rabo.
- Cayetano. Oreja y dos orejas.
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