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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Pringaos

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
viernes, 12 de agosto de 2005, 22:46 h (CET)
En una escena de la película “Team America” se ve a un famoso inspector del ONU abroncando al dictador norcoreano por no dejarle visitar sus plantas nucleares. El inspector amenaza al dictador con que la ONU le va a regañar. El tirano, muerto de la risa, arroja al inspector a una pecera llena de tiburones mientras lo tacha, a él y a la organización que representa, de “pringaos”. Del inspector sólo quedan los huesos… triste realidad.

Anda la UE “profundamente preocupada” por la reanudación de las actividades nucleares de Irán; nación presidida por un fundamentalista islámico, presunto terrorista. Un líder de esos con los que hay que firmar la Alianza de Civilizaciones –que es contraria a la alianza de democracias y que no fue idea de nuestro Rodríguez sino, precisamente, del anterior presidente iraní, Jatami. Para que se hagan una idea de por dónde van los tiros-.

Lo que calla la UE es el poco peso internacional que tiene y el poco respeto que se le tiene allende sus fronteras. Tanto que nos venden los líderes europeos (es un decir, porque líder sólo hay uno y se llama Tony Blair) su gran peso internacional y su poderío diplomático y van de fracaso en fracaso…

Habla la UE de poco talante, “reacción negativa”… Francia patalea acusando a Irán de “clara violación” de sus acuerdos con Europa (¡qué miedo!, reirá el dictador iraní… a los tiburones, a los tiburones…)… palabras y más palabras. Ni una mala palabra ni una buena acción. Es la máxima de la UE. La misma UE que no hizo nada para evitar los genocidios cometidos por los serbios en pleno corazón de Europa durante la guerra de la ex – Yugoslavia. La misma UE que actúa como el perro del hortelano.

Resulta que hace un año la UE se ofreció a mediar con Irán para parar su programa nuclear. La ONU se apuntó alborozada. Eran tiempos en que se hablaba de una posible intervención de los Estados Unidos en Irán. Y eso, claro, había que evitarlo a toda costa. Y para allá marcharon los burócratas de Bruselas. El resultado, el esperable: ni caso a la UE, ni caso a la ONU.

¡Qué genios! Un dictador que quiere tener armas nucleares y la UE perdiendo el tiempo tratando de amedrentar al tirano y de charla en charla… lo de siempre: “pringaos”…

Mientras nuestros burócratas organizan conferencias para escucharse –no hay nada que guste más a un burócrata europeo que escucharse a sí mismo hablando de la nada-, Irán se dedica el enriquecimiento del uranio, premisa básica para la construcción de armas nucleares. Al frente del programa nuclear han situado a un islamista radical. Más claro, agua. Luego que no se hagan los sorprendidos. Lo que a mí sí que me sorprendería, y mucho, sería ver a la familia Bardem y al mundo de la farándula encabezar una manifestación en contra del armamento nuclear iraní y pidiendo que alguien haga algo para pararlos.

La UE ha reunido a la OIEA –otro organismo que organiza charlas y charlas- de urgencia para tratar de llegar a un acuerdo, pero ya nos avisan que “el consenso es difícil”. Al final aprobarán un texto de consenso –o sea, un texto que no diga nada ni condene nada pero que todos tratarán de vender en sus países como un gran logro- y el Consejo de Seguridad de la ONU seguirá sin intervenir. No se acordarán medidas contundentes y el fundamentalista seguirá enriqueciendo uranio. Como ya ha sucedido en numerosas ocasiones. Lo de siempre. Bastante tiene la ONU ya con perseguir a sus funcionarios corruptos que robaban el dinero destinado a la población iraquí mediante el programa Petróleo por Alimentos. O con colocar al demócrata Gadafi al frente de su Comisión de Derechos Humanos.

Para Occidente es un peligro enorme que Irán se dedique a fabricar bombas nucleares. Israel, por su parte, ya advirtió hace tiempo que no lo iba a consentir. Irán es un país que tiene entre sus objetivos fundamentales la destrucción física de Israel. Si los fundamentalistas se hacen con el arma atómica no vacilarán en apretar el botón, para algarabía de determinada progresía occidental, con quienes comparten su odio hacia la democracia, los judíos, la libertad y la civilización occidental.

Ya está bien de tanto “pringao” ¿no creen? Hay que aprobar medidas contundentes que obliguen a Irán a cesar en su producción de uranio enriquecido. Si no, es posible que muchos occidentales lo próximo que vean, no sean los tiburones, sino una luz blanca cegadora. Y esa es la realidad. Ha llegado la hora de plantar cara al fundamentalismo islámico.

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